Fue un 3 de agosto 1979 y en Guinea aún se conmemora como el ‘Golpe de la libertad’, aunque en su momento se conoció como ‘Operación León’. No en vano, se trataba de derrocar al hombre más poderoso de Guinea y también al más sanguinario. Macías llevaba una década gobernando con guante de hierro, pero aquellos últimos meses fueron extraordinariamente duros incluso para sus más allegados. Ya no distinguía entre amigos y enemigos, maltrataba y humillaba a todos por igual. De hecho es muy posible que en el golpe que perpetró su sobrino, Teodoro Obiang, hubiera más instinto de supervivencia que valor o ambición de poder. Los asesinatos se sucedían y la desconfianza de Macías era tan arbitraria como su ansia de matar.

En realidad, urdir una conspiración en su contra era tarea sencilla, todo el que no estaba ejecutando quería verle muerto. Para Obiang fue relativamente fácil contactar con oficiales descontentos, aunque la conspiración era siempre arriesgada, sobre todo a medida que se acercaba la fecha de llevarla a cabo. En principio, se fijó para el 5 de agosto. Entre los soldados, las adhesiones eran aún más naturales, hacía meses que no recibían su paga. Sin embargo ocurrió lo peor. El plan se filtró y la guardia pretoriana de Macías, formada por sus más incondicionales, reforzó la vigilancia buscando indicios de insurrección. Obiang temía que pudiera estallar una guerra civil, pero no podía echarse atrás y precipitó los acontecimientos.

La mecha prende primero en Bata, donde soldados adictos a Obiang se hacen con la ciudad. Los combates armados ya están en marcha pero ‘El Tigre’, como es conocido Macías, confía en tener a sus órdenes a lo mejor del ejército. En su delirio, cree incluso que el pueblo le apoya. El siguiente paso de Obiang es liberar a los presos, con los que ganará un ejército feroz y con poco que perder. Las tropas insurgentes rodean ya el palacio presidencial, que resiste unas seis horas antes de claudicar. Macías había huido a la selva, donde sería cazado por las tropas de su sobrino como una fiera y ejecutado tras un juicio sumario.    

Con Macías, caía un reino de terror en el que el libertador del pueblo, Teodoro Obiang, había participado activamente. Obiang estudió en la Academia Militar de Zaragoza y se graduó en 1965 como alférez. De vuelta a Guinea, se puso a las órdenes de su tío, Francisco Macías, que se había erigido en líder de la independencia, lograda el 12 de octubre de 1968. Obiang pasó por los cargos de gobernador militar de Fernando Poo, director general de Planificación y Aprovisionamiento y secretario de Defensa del Gobierno siempre bajo el gobierno de su tío, que instauró un régimen cruel, extraordinariamente violento y represor que convirtieron Guinea en el ‘Auschwitz africano’ y a Macías en el ‘Líder de acero’.

Más de un tercio de la población del país se exilió voluntariamente a Camerún, Gabón o España, huyendo de aquel líder sádico y vengativo que se declaraba admirador de Hitler. Su represión pudo esquilmar el 10% de la población de Guinea, entre 25.000 y 50.000 personas fallecieron bajo su mandato. El arbitrario comportamiento de Macías empezó a preocupar incluso a su círculo más cercano, que fraguó una conspiración para derrocarle. Por entonces, Obiang contaba con la absoluta confianza de Macías, tal y como prueba su ascenso a teniente coronel y viceministro de Defensa, además de haber dirigido el penal de Black Beach, el siniestro centro de tortura del régimen.  

Fue precisamente como director de aquel centro donde Obiang tomó la decisión de derrocar a su tío, después de que una de sus purgas alcanzara a uno de sus hermanos y a otros miembros de su propio clan. Unido a otros militares, como Eulogio Oyó, se hizo con el poder y fue elegido oficialmente presidente del Consejo Militar Supremo el 18 de agosto de aquel mismo año. España reconoció enseguida al nuevo presidente e incluso envió un paquete de ayudas para asistir a un pueblo que había sufrido una auténtica pesadilla bajo la dictadura del cruel Macías, pero que le tocaría soportar aún grandes calamidades.

De hecho, la actitud del Gobierno de Suárez fue tan amable que muchos creyeron que España había apoyado o incluso instigado el golpe de estado. El Gobierno de Macías había sido tan deplorable que todos los países se apresuraron a saludar a Obiang con esperanza, desde España hasta Francia, pasando por Estados Unidos, Marruecos, la URSS, Nigeria o China. En realidad, todos estaban tomando posiciones para cuando llegara la hora de explotar los ricos recursos naturales de Guinea, una oportunidad que llegaría en 1991, con el hallazgo fortuito de una importante bolsa de petróleo en la costa de la isla de Bioko, en aguas jurisdiccionales guineanas. Al año siguiente firmó acuerdos con las principales compañías del sector, Exon-Mobil y Texaco y desde entonces exporta cerca de 300.000 barriles al día.

La expansión de la economía guineana vino a partir de 1995, con la explotación de sus recursos petrolíferos. En 1996 su PIB creció un 37%, en 1997 un 76% y en 1998 un 93%, un crecimiento sin parangón en cualquier otro país del mundo. Claro que en la práctica, este crecimiento no ha servido más que para acentuar los desequilibrios sociales.

País rico, pueblo miserable

Tercer exportador de petróleo de África y con un PIB de 15.500 millones de dólares para una población de 750.000 habitantes, Guinea cuenta con un PIB per cápita de más de 20.000 dólares, similar al de Portugal, Taiwán  o Corea del Sur y sólo 5.000 dólares menor que el español. Sin embargo en Guinea el 70% de la población vive bajo el umbral de la pobreza y sólo un 5% perteneciente al círculo cercano al dictador, disfruta de un nivel de vida propio de un país rico.  En su informe de 2014 sobre el país, Human Right Watch advertía de que Guinea seguía sumida en la corrupción, la pobreza y la represión de Teodoro Obiang y que los enormes ingresos procedentes del petróleo, servían para financiar el fastuoso modo de vida de la pequeña élite cercana al dictador. HRW advertía de que la corrupción y la mala gestión de fondos públicos eran persistentes y que se incurría en abusos graves como la detención secreta y arbitraria de elementos molestos para el régimen, así como los juicios injustos. 

Si comparamos su renta per cápita con su Índice de Desarrollo Humano – ocupa el puesto 136 – observamos la mayor brecha de todos los países del mundo. Según cifras del FMI a comienzos de 2013, la salud y la educación suponen sólo el 3% del gasto del estado, frente al 50% para mejorar sus infraestructuras y el 22% para sufragar la administración. Según HRW, aproximadamente la mitad de la población carece de agua potable o servicios de saneamiento, así como de atención sanitaria de calidad, escuelas decentes y suministro eléctrico.

La familia Nguema guarda una fortuna en el exterior que puede ascender a miles de millones de dólares. Sólo en Estados Unidos, la Justicia localizó una cuenta en el banco Riggs de Nueva York con 700 millones de dólares procedentes del petróleo. Para mantener fidelidades, Obiang ha hecho crecer el número de sus ministros y viceministros hasta la escandalosa cifra de 80, cuando la cámara de diputados es de 100. Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el poder en Guinea está en manos de unas 200 personas, sobre todo hijos, primos y parientes del presidente, además de un reducido grupo de protegidos, todos de la etnia fang. El hermano menor de Teodorín lleva los asuntos del petróleo, el hermano de Obiang se encarga de la seguridad, sus primos llevan el Tesoro y diseñan los presupuestos y Obiang los coordina a todos. Mientras tanto, el sueldo medio del guineano no llega a los 2 dólares diarios. El presidente Obiang ni siquiera se preocupa de que las petroleras contraten mano de obra nacional y por cada guineano que trabaja en una multinacional hay tres norteamericanos. Esa es la Guinea que ha construido Teodoro Obiang, el hombre que derrocó a su propio tío, el dictador vivo más longevo de África.

Fuente: teinteresa.es

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5 Comments to: 35 años del día que Obiang asesinó a su propio tío

  1. adolfo

    Agosto 4th, 2014

    Respecto a la estancia de OBIANG en ZARAGOZA, sus otrora compañeros en la Academia General Militar cuentan que cuándo les daban permiso, y posiblemente debido a que estaba solo en la ciudad, y se aburría, se iba mucho de putas…, no sabemos si negras o blancas, aunque en aquella época había muy pocas señoras negras en Zaragoza, por lo que debemos suponer que no le hacía ascos a las blancas…
    De ahí su posterior “afición” a frecuentar los Clubs en Malabo, previo cierre de los mismos, faltaría más, para disfrute de Obiang y su séquito.

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  2. carlos

    Agosto 4th, 2014

    Cuándo OBIANG ingresó en la Academia General Militar de Zaragoza, con ingreso directo, sin examen ni oposición alguna, pues era el sobrino de MACIAS, parece ser que no llegaba al nivel, bastante elevado y riguroso, que se exigía en el Centro, pero FRANCO, que quería tener buenas relaciones con su tío, dió orden ORDEN de que le aprobasen, lo que así sucedió, aunque situándome en el último lugar de su promoción…
    Así consta en los archivos y en la documentación oficial de la Academia General Militar de ZARAGOZA, y quien quiera, puede verlo y verificar la certeza de lo que digo.

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    • Agosto 11th, 2014

      cojones de hombre tu que sabes

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      • adolfo

        Agosto 11th, 2014

        Claro que se de lo que hablo, pues soy militar y estaba destinado en la Academia General Militar de Zaragoza cuando sucedieron estos hechos…

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  3. ramiro

    Agosto 4th, 2014

    Dos comentarios:
    1. Yo creo que echar a MACIAS era fundamental, para instaurar un poco de cordura en el país, pues era una persona a la que se le abía ido la olla totalmente, y había instaurado un régimen de terror. En su primer año de “gobierno” asesinó a 10 de sus 12 ministros, por ejemplo…
    2. El problema es que OBIANG es como su tío, o peor. No solamente está robando la totalidad de los ingresos petrolíferos, sino, que tiene instaurada una dictadura similar o peor que la de su tío… ¿Tal vez habrá que hacer lo mismo?

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