Mira Samy, el dicho “no hay mal que por bien no venga” se ha confirmado con mi actual situación. Pues al final, he comprendido que algo peor contra mí se estaba gestando. Mi detención abortó los planes de una operación maquiavélica, y ésta fue mi salvación”.

Laban Abeso y Samuel Mba en Kye-Ossi

Estas son las palabras de Labán Abeso Obama cuando hace unos días tuvo la oportunidad de visitarle por segunda vez. La semana pasada solicité a las autoridades encargadas de su caso un permiso para poder visitarle y afortunadamente me lo concedieron. El lunes 2 abril pude encontrarme con Labán y charlar con él durante más de una hora.

Estaba mejor que la primera vez que le visité y su situación, según me contó, también había mejorado, aunque afirmó: “cuando no estás libre no todo puede ser como uno quiere. Ya estoy casi acostumbrado y espero que dentro de unas semanas se celebre el Tribunal Militar que se encargará de dictar la sentencia de mi absolución”.

Físicamente no ha cambiado, aunque le ha crecido la barba y el pelo. “Chico, ya te pareces al Ché” le comenté en broma y nos reímos a gusto. Su buen humor y la fuerza moral de Labán son envidiables, se nota que es un militar de verdad. Afortunadamente, no fue maltratado físicamente durante sus declaraciones que fueron escuetas y precisas.

Es necesario recordar que las investigaciones de la policía judicial han determinado que Labán es inocente al no estar vinculado con el supuesto intento de golpe de Estado. Sin embargo, ahora su futuro está en manos del Ministerio de Defensa, pero él cree que pronto estará en libertad: “La administración aquí va pasos de tortuga si no, yo ya estaría libre hace tiempo”.

Mientras tanto, Labán ha recibido la visita de dos delegaciones del Comité Internacional de la Cruz Roja llegadas desde Suiza y del Departamento de Estado de Estados Unidos, que también se mantiene informado y pendiente de la evolución del caso.

Cuando nos despedimos, me pidió que le llevara algunos medicamentos para poder hacer frente a las enfermedades que pudiera contraer en estos días. La última vez que le vi se quejaba de paludismo, problemas de la piel y posiblemente parásitos intestinales. Al día siguiente, cumplí su petición y se los acerqué. José Ondo Ayang y yo podríamos acudir en calidad de testigos al Tribunal Militar que le juzgara, ya que nuestras declaraciones fueron claves para la investigación que permitió que fuera probada su inocencia.

Antes del encuentro con Labán, los responsables de la investigación me confirmaron que no nos deberían preocupar las informaciones que salen en las redes sociales sobre él porque son falsas. A pesar de que hablamos de otros temas, prefiero no divulgarlos en este momento para que sea él mismo el que pueda hacer público cómo llegó a encontrarse en esa situación y quiénes son los cómplices directos de que lo detuvieran sin motivos.

Diario Rombe
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