Desde algún rincón del mundo a 12 de diciembre de 2014

Esta mañana he tenido que mojar en la leche de mi desayuno (y aún así me he atragantado igual) las declaraciones que ha hecho usted, Sr. Jorge Fernández Díaz, Ministro del Interior del Reino de España.

Sin título

Ha considerado oportuno contestar a las críticas que, desde hace semanas, meses, han vertido sobre usted y su Gobierno las instituciones más variopintas (incluida, por una vez, la Europea), ONGs, Iglesia Católica, etc. Le hacen saber que las denominadas “devoluciones en caliente” son ilegales (como si ustedes no lo supieran ya), que atentan contra los derechos fundamentales al no garantizar la protección de los migrantes y contravenir el Convenio Europeo de Derechos Humanos y la Convención de los Refugiados de 1951, que España (¡se siente!) ratificó al inicio de su democracia.

Incluso el Procolo nº 4 del Convenio Europeo prohíbe de forma expresa estas devoluciones automáticas y colectivas; ya que, al hacerse de manera indiscriminada y express, no permiten en modo alguno evaluar las necesidades de protección que puedan tener los “expulsados calientes” de forma individual;  tales como susceptibles solicitantes de asilo, menores no acompañados, alegato por razones humanitarias…Nada es tenido en cuenta. Son considerados “una ingente masa negra” y así se les trata. Nunca como individuos.

Como ve, Señor Ministro, no me dejo llevar por la compasión hacia esas “pobres personas”, como usted las llama, ni por un exceso de sensiblería barata sino por las leyes. No es mi opinión personal (que me reservo como aún sigue siendo mi derecho) sino la pura y dura legalidad a la que me acojo.

Sus declaraciones de hoy son la respuesta típica con la que se zanjaría, en cualquier bar de cualquier barrio, la cuestión migratoria: “pues mételos tú en tu casa, no te jode”.

Pero no me parece propio de su persona, ni mucho menos de su cargo, decir que “si me facilitan una dirección donde a esa pobre gente se le vaya a dar una manutención y un trabajo, se los envío para allá”.

No son cachorrillos con los que nadie sabe qué hacer cuando crecen y empiezan a representar un problema y una responsabilidad ¿sabe?.

Me pregunto sino será que en verdad es usted un ser humano sensible y verdaderamente preocupado por sus prójimos del Sub-Sáhara al que todos hemos malinterpretado hoy.

No me queda clara su postura ante la migración.

No sé si usted lo ve, al igual que el partido ecologista en Suiza, como un “problema medioambiental producido por la superpoblación”. Tal vez le dé esa sensación por la imagen de “hordas” y “avalanchas” de inmigrantes africanos que se empeñan con desesperación en pisar suelo español. Es cierto que los medios de comunicación no ayudan. Siempre tan alarmistas. Tal vez piense que van a acabar con nuestro Estado de Bienestar (no se preocupe, que para esta misión ya tenemos al enemigo en casa) o con lo que queda de él, con nuestros recursos, con nuestro medioambiente o con nuestro turismo.

O quizá usted se plantee la migración como una simple cuestión de espacio físico; algo así como “no es que no queramos que entren, es que aquí ya no coge ni un alfiler”.

Bien…Voy a permitirme el lujo de comentarle a su Excelencia lo que he estado investigando y reflexionando desde mi posición de Nadie, como diría Eduardo Galeano (prolífico escritor uruguayo que siempre tiene la palabra justa).

Puede parecer un atrevimiento por mi parte pero he pensado que no le vendría mal tener otro punto de vista.

Mire…si usted insiste (o le insisten, no vayamos a quitarles el mérito tampoco) en la creencia de la “superpoblación migrante que amenaza nuestro eco-sistema español”, quédese tranquilo.

A pesar de que a ustedes, desde sus altaneras alturas, les representen muchos (no, mejor dicho, demasiados) y así nos insisten por activa, pasiva y apoyo de los media, los africanos que entran en España saltando vallas o “navegando” en pateras suponen el 1% del total de las entradas en nuestro Reino.

Basándose en los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), la RED STOP RUMORES ha elaborado una ilustración muy gráfica y visual de lo que le estoy contando.

Parece ser que la “puerta de entrada” preferida son los aeropuertos, bien controlados, y con todos los papeles en regla. No quiero darle ideas con esto, Señor Ministro. Sólo me ciño a los datos estadísticos, que son los que son. Matemática pura. No me vaya usted a acusar de sensiblería ni de chantajista emocional si apelo a otras cosas.

 El otro planteamiento que habíamos comentado era, si mal no recuerdo, el del “lleno total”. “A rebosar estamos”- que diría alguien.

Tampoco se preocupe por esto, Señor Fernández: hay sitio de sobra.

Cuestión de estadísticas y matemáticas, ya le digo. Cuadra como un sudoku, ya verá.

Siempre según San INE “el descenso de población iniciado en 2012 continúa (en 2014)”.

Al parecer a 1 de Julio de este año, la población era de 46.464.053 habitantes. Más de 200.000 habrían abandonado España durante el primer semestre del año.

Ya sé que se preguntará ¿qué suponen 200.000 personas en un mare magnun de 46 millones?. Pues, espacio, hombre, espacio. Que todo se lo tengo que decir.

Si el país pierde habitantes a cuenta gotas (no seré yo quien juzgue y valore sus motivos), eso quiere decir que faltos de espacio físico no estamos ¿no lo ve?.

Si a esto le sumamos que en todo el años 2013 fueron unos 1074 las personas (contabilizadas oficialmente) que consiguieron saltar la valla de forma efectiva y hasta marzo de este 2014, lo consiguieron unos 514…sume, sume…aún vamos sobrados de espacio.

Incluso en el peor de los escenarios que se pueda imaginar, que supongo que sea aquel en el que las 50.000 almas que, según fuentes de su Ministerio, esperan agazapados en el monte marroquí del Gurugú consiguieran entrar en territorio español…¡¡¡¡aún nos sobraría muchísimo espacio!!!.

Ni siquiera habríamos recuperado a todo ese capital activo y bien pensante que se está “transterrando” para vivir “múltiples aventuras”, como le gusta decir a una de sus colegas.

Por otro lado, he descubierto algo que le va a dejar mucho más tranquilo, Fernández: el mayor número de personas inmigrantes que, por nacionalidad, llega a España, proviene, entre otros, de Rumanía, Italia y Reino Unido, todos ellos países amigos y, lo que es más importante, civilizados miembros de la UE.

Aunque ellos (y creo que también ustedes) prefieran llamarse “expatriados”, yo no acabo de ver la diferencia y para mí no dejan de ser meros inmigrantes que se buscan las castañas, como todos los demás. Perdóneme la expresión pero se usa mucho en mi pueblo.

Tal vez nos pasen más desapercibidos debido a su color blanco, que hace que se mimeticen más con el ambiente que los negros africanos, que como no pueden pasar desapercibidos por mucho que lo intenten, nos abultan más. De ahí, la fijación con lo de las “avalanchas”. Creo yo.

Aclarados estos puntos, sólo nos queda hablar un poco de la solución que propones, Jorge. Me permites que te llame por tu nombre de pila ¿no?, que a estas alturas ya tenemos cierta confianza…

Y es que, en el fondo, eres un buenazo. No sé cómo a otros más liberales de pensamiento y acción no se les ocurrió antes. ¡Cuántos disgustos se/nos hubieran ahorrado!.

Algo tan simple como el APADRINAMIENTO de aquellos inmigrantes que se juegan la vida a un salto (sin pértiga ni colchón), sólo para que tú y los tuyos sigáis jugando con ellos a policías y ladrones, en nombre de la “legalidad” y el “derecho” (¿de quién?).

Si la solución pasa por dar bienvenida y alojamiento digno, estoy segura que hay un montón de gente de buena voluntad dispuesta a hacerse cargo de esos “pobres negritos”. Y yo la primera, para que no digas que no predico con el ejemplo.

Porque vamos a ver…¿cuántos han sido expulsados “calientes” y “en caliente” por esta minucia logística?.

Jorge, en estos casos, lo que mejor suele funcionar es lanzar una campaña de apadrinamiento, siguiendo el modelo de captación de ONGs. Imagínatelo, con todo el marketing del que disponemos…

No sé si te parecerá un atrevimiento por mi parte pero tengo algunas ideas que pueden seros de utilidad…

Lo principal es un buen título, que choque. ¿Qué te parece algo así como MI CASA ES TU CASA?. Como hagstag podríais poner, por ejemplo, #apadrinainmigantessubsaharianossínegrosyafricanossaltadoresdevallas.

Sería todo a través de SMS, como siempre, en este tipo de eventos, claro.

El logo tiene que ser entrañable y representativo pero sin caer en los tópicos. Algo original.

He pensado en un español sonriente, en el lado perteneciente a  nuestro Reino, con los brazos abiertos, esperando como agua de mayo, a que le caiga encima un inmigrante que salta ágilmente entre concertinas y alambres (nada de heridas y sangre, lo gore ya no gusta nada, se debe huir del morbo).

Todo esto, claro está, debe desarrollarse ante la atenta mirada de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, para garantizar que todo se desarrolla dentro de la más estricta legalidad española y europea.

Se me ocurre también (para solucionar a la par el tema de la reagrupaciones familiares) que los españoles voluntarios deberían llevar un cartelito con su lugar de residencia, por si alguno de los “saltadores” tiene preferencias. No sería posible a la inversa, que los españoles pudieran guiarse por los países de origen según preferencias, ya que ellos necesitan  las dos manos para trepar, así que sería inviable que llevaran un cartel. A ver si vamos a tener alguna desgracia…

Jorge, tú párame, que cuando me emociono me dejo llevar…¿cómo lo estás viendo?.

Voy a serte sincera. Lo que veo un poco conflictivo es el tema legal. Sí, ya sé que tus declaraciones estaban llenas de buenas intenciones pero pueden hacer que alguna mente malintencionada crea que estás haciendo un llamamiento a la desobediencia civil con ánimo recaudatorio. Ya sabes lo viperinos que somos en este país…

Te lo digo, más que nada, porque en la LO 4/2000 (modificacada por la LO 2/2009) en materia de Extranjería considera como infracción eso de “dar cobijo u hospedaje a un inmigrante irregular”. La cuantía de las sanciones está entre los 501€ y los 10.000€. Y me sabe mal decírtelo pero en estos tiempos de crisis económica seguro que esto echa para atrás a muchos de los posibles “padrinos”, haciendo fracasar la campaña.

Así que a ver cómo resuelves esto: o cambias la ley o haces la vista gorda o das marcha atrás en tus declaraciones (que ya te digo yo que quedaría poco serio y profesional).

Con lo que decidas, aquí me tienes disponible #YOAPADRINO.

Y nada más Jorge, espero que estas reflexiones sobre la vida, la muerte, la lucha, la ley, la esperanza, las matemáticas y los derechos humanos de los OTROS te hayan servido, al menos, para ver, que por mucho que se empeñen, son también parte del NOSOTROS.

Un cordial saludo.

Cristina González Alonso

Diario Rombe
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