Por Migrañoza

Periodista. Mitigo mis migrañas en @DiarioRombe

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David Mba Nguema Mangue (ecuatoguineano de 52 años) perdió cinco dientes en lo que fue un accidente laboral como trabajador de Satram —empresa de origen marroquí dedicada a la construcción, logística petrolífera y transportes marítimos— cuando la multinacional aún operaba en Guinea Ecuatorial. La empresa se desentendió del accidentado y él, tras más de 16 años de lucha, que le han costado su salud, tiempo, dinero y hasta su propia libertad, insiste en pedir justicia y reparación por los daños causados a su persona.

DAvid Mba Nguema

En la nochebuena de 2004 “David estaba limpiando barras de acero con el operador de la grúa. Saca el gancho de la cadena de una de las dos barras de acero, finaliza su operación y retrocede más para permitir que la grúa operada encoja las eslingas de la grúa. Desafortunadamente, el gancho de la cadena estaba bloqueado contra la barra de acero. David intentó a toda prisa tirar del gancho de la cadena. Mientras la operación de la grúa estaba maniobrando, el gancho de la cadena se ha desprendido repentinamente y daña a David”. Es el relato testimonial de uno de los compañeros que trabajaban durante el mismo turno que David y vio cómo sucedió el accidente donde salió afectada su boca.

A principios de ese mismo año, David fue trasladado desde la sede de Satram en Libreville (Gabón), donde trabajaba como operario de máquinas desde el año 1988, hasta la de Malabo para desempeñar tareas logísticas, pero no fue hasta tres meses después que la empresa formalizó su contrato de trabajo por un salario de 885.500 Fcfas, derecho a la vivienda y vehículo propio.

En el momento del accidente, la filial de Satram en Guinea Ecuatorial llevaba un año de rodaje en el país y su amplio capital de 100.000.000 millones de Fcfas hablaban de la solvencia financiera de Satram G.E. Con Omar Ihda a la cabeza como director general, la base contaba con 230 empleados en su plantilla. Uno de sus mejores momentos llegó cuando en 2007 la empresa del norte de África adquirió las acciones de la gubernamental marroquí Dragage de Ports por 38 millones de dólares. Años más tarde entraría en recesión dejando imágenes de decenas de empleados en huelga en las bases de Gabón (Libreville y Port-Gentil), por salarios impagados y la sede de Malabo cerrada.

En ese contexto, David, lejos de contar con la cobertura de los gastos derivados del tratamiento que requería para su recuperación tras el accidente, tuvo que iniciar un litigio con los directivos de la empresa que arrastra hasta el día de hoy, 16 años después, incluso cuando la multinacional ya no opera en el país. Pero, no es que se hayan desentendido sin más. Vamos a recapitular hasta el día siguiente al accidente.

Ante la urgencia, la empresa destinó fondos suficientes para que David iniciara su tratamiento en Gabón en un centro especializado y después en Benín donde el médico recomendó hacerle “las exploraciones que no le había podido realizar a consecuencia de los impagos del tratamiento que se le había dispensado”. ¿Cómo es posible que se haya dejado de pagar este procedimiento si la empresa dispuso el dinero que cubría estos gastos? ¿A dónde fue a parar ese dinero?

En marzo de 2005 David recibe una carta del departamento de recursos humanos firmada por la dirección de la empresa donde se le notifica su desalojo de la base arguyendo que David Mba Nguema “posee actualmente un contrato local teniendo en cuenta que nuestro personal residente en la Base de nuestras instalaciones es expatriado con un contrato de nuestra sede SATRAM PORT-GENTIL (…) esta dirección a venido a bien tomar la desición del desalojo en nuestra BASE de operaciones en periodo no superior de (8) ocho días a partir de la fecha” (sic).

Los siguientes años van a ser para David un tortuoso camino hacia ningún destino donde la empresa se desentiende por completo, no solo de su tratamiento médico, sino que empieza a privarle de su salario de manera paulatina lo que sume al empleado en una enorme depresión y desesperación llevándolo a interponer peticiones de amparo frente al Defensor del Pueblo, recursos ante el Ministerio de Trabajo y denuncias ante la Comisaría General de Seguridad Ciudadana. Incluso, en 2006, Teodoro Nguema Obiang Mangue (entonces Ministro de Bosques) intervino a favor de David exigiendo que la empresa se hiciera cargo de los gastos sanitarios en el extranjero. Pero ni siquiera la intervención de Nguema Obiang Mangue pudo frenar la actitud errática del jefe del Departamento de Recursos Humanos.

Un nombre que va a cobrar una relevancia importante en este relato es el del poderoso Erick Mercader Penda, abogado (colegiado Nº223), hermano de Enrique Mercader Costa entonces ministro de Trabajo, exdirector general de Empleo y, en aquel momento, jefe del Departamento de Recursos Humanos de Satram G.E. Más conocido como Mercader. Este hombre, de nombre mercantil, es precisamente un hombre de negocios. Según fuentes cercanas a la empresa, “Mercader movía todos los hilos de la empresa a su antojo. Hacía las veces de director adjunto, de jefe de personal, de abogado y también de vendedor de coches, grúas, etc”. Valía para todo. Y como él mismo presumía ante los empleados, actuaba en nombre de Constancia Mangue Nsue Okomo.

Los alcances de Mercader dentro y fuera de la multinacional van a permitir que sea él quien rechace las recomendaciones del Ministro de Bosques, hoy vicepresidente del gobierno, las del Ministro de Defensa Nacional, Antonio Mba Nguema Mikue (q.e.d) e, incluso, las del Ministro de Estado Encargado de Misiones, Alejandro Evuna Owono Asangono. Mercader Penda, es considerado una de las pocas personas que desafían las recomendaciones de los altos miembros del régimen y familiares de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo.

Este mismo hombre es el que en todo momento recibe los pagos que la empresa destina para la recuperación de David Mba Nguema Mangue. Dichos pagos nunca llegaban a su destinatario en tiempo y forma. A veces le daba una parte con la promesa de que más adelante le daría el resto. Y otras, directamente le dejaba de pagar su salario, dejando de ingresar en la cuenta de David las nóminas correspondientes. Sirva de ejemplo las veces que la empresa firmó cheques a nombre de David Mba y que Mercader consiguió engañar a los directivos de Satram G.E. para cobrar los cheques en el banco poniendo como excusa los problemas de salud de David que supuestamente le impedían trasladarse a cobrar los cheques por su propio pie. Así el mismo Mercader se quedaba con el dinero sin conocimiento de su legítimo dueño. La veracidad de estas transacciones queda probada en los cheques donde la firma de Mercader es el receptor y último beneficiario de los mismos.

En 2008 la empresa, ídem Mercader, despide a David y lo despoja de sus derechos contractuales relacionados con la vivienda y el vehículo propio. Sin embargo, la resolución Nº 79/2008 de la Delegación Provincial de Trabajo obliga a la empresa Satram G.E. a pagar 13 millones sesenta y un mil trescientos Fcfa a David “por impago del tratamiento médico recibido en Gabón y Benín”. Y en febrero del siguiente año, por la resolución N° 09-008-170 de fecha 26 de febrero del año 2009 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, “la empresa debe sufragar todos los gastos del tratamiento hasta su recuperación y mantener el 50% del salario del empleado”, lo que mantendría a David en calidad de empleado al menos hasta su recuperación. 

Tras estas disposiciones, la empresa se compromete ante el embajador de España en Malabo a cumplir con sus obligaciones y envía a David a la península ibérica para su tratamiento con un fondo inicial de 4.200.000 Fcfas. Durante su estancia en España David puede seguir a duras penas un tratamiento que finalmente la empresa deja de pagar mediante la resolución N° 09-857-170 de fecha 15 de octubre de 2009 del Secretario General del Ministerio que frenó a la empresa a sufragar los gastos. Lo que deja a David abandonado fuera de su país y sin poder solucionar sus problemas de salud. Para retornar a Guinea su familia tuvo que reunir el dinero para comprar el billete de avión.

En el momento de redactar esta noticia, David no ha recibido formalmente la carta de despido a pesar de que la empresa dejó de pagar el cincuenta por ciento del salario acordado hasta su recuperación. Y en cuanto al dinero que la empresa debió dar a David por impago del tratamiento médico en Gabón y Benín, éste no vio ni un solo franco ya que, aunque la empresa extendió un cheque de 13.051.300 Fcfa, cuando David Nguema Mba Mangue acudió al banco SGBGE a cobrarlo se encontró con la sorpresa de que dicho importe había sido retirado por Erick Mercader Penda.

El calvario de David empeoró cuando el Interventor General del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSESO), Valeriano Nguema Obama, —del que es Delegado Nacional Pedro Claver Mbega Ovono—, le comunica por escrito que “revisados detenidamente los libros, archivos y demás fichas que obran en la Sección Control de Cotizaciones de este Instituto de Seguridad Social, no se registra antecedentes alguno de su filiación como trabajador de Satram del periodo 2004-2013”. No obstante, Erick Mercader Penda, había entregado a David un carné de INSESO con el n.º 16.732 fechado el 19 de julio de 2006. ¿Cómo pudo ser? El hombre de negocios volvía a hacer de las suyas. No solo falsificó un documento oficial, sino que la multinacional Satram nunca cotizó a favor de David Mba Nguema. Lo que implica que nunca se ingresó en la cuenta de INSESO las cuotas mensuales que se le habían venido descontando de su salario. Una jugada maestra, by Mercader.

Otra prueba que involucra al entonces delegado del Instituto de Seguridad Nacional hace referencia a un documento fechado el 22 de mayo de 2012 donde la empresa SATRAM G.E. le recordaba que se había ingresado en su cuenta de CCEIBANK-GE la cuota de 885.000 Fcfa del trabajador David Mba Nguema Mangue. Cuenta que, según el afectado, “salvo error u omisión de mi parte, y según averiguaciones realizadas al respecto, no se corresponde a una cuenta de INSESO, sino personal del mismo Delegado”. En definitiva, todos los indicios apuntan a que esos ingresos que la empresa y Mercader Penda alegaban que se realizaba a favor de David, fueron destinados a otras cuentas cuyos titulares no era el INSESO.

Pero todavía hay más. Cuando David Mba acudió a la empresa para reclamar la liquidación, que en derecho le corresponde, Erick Mercader Costa le trató como una “persona violenta, loca y ladrón”. Motivo por el que David fue detenido en más de tres ocasiones. La última detención tuvo lugar el 24 de diciembre de 2016 y puesto en libertad el 4 de enero de 2017, tras emitir una declaración bajo presión. Las detenciones fueron ejecutadas por Desiderio Oko Ndivo (comisario en bata), Eulegio (ahora instructor de la gendarmería) Enrique Nsue Anguesomo (seguridad presidencial), alias Chico Henry (quien recibía ordenes de Mercader), actualmente cumpliendo condenada por su supuesta implicación en el fallido golpe de estado de 2017.

En 2016, el Ministro de Seguridad Nacional, Nicolas Obama Nchama intervino en la causa de David Mba Nguema remitiendo una carta a la Magistratura de Trabajo y al Poder Judicial en la que, primero, lamenta profundamente las injusticias que sufre David y, después, insta a esos mismos órganos judiciales a que “se dignen en sustanciar con muchísimo rigor el presente caso con el fin de dictar la sentencia que corresponda”.

Asimismo, recuerda en su misiva la importancia de que se aplique la ley “conforme a los lineamientos del estado de derecho que estamos construyendo para concebir a cada uno lo que le corresponde y que todos estén sometidos bajo las leyes, sabiendo que actos similares provocan acciones que irrumpen contra las personas físicas o jurídicas”. Declaraciones que se contradicen ya que ninguna de las veces que privaron a David de su libertad sin orden judicial exigieron responsabilidades. Además, el propio ministro deja caer en el mismo escrito que “todavía no sé qué influencia tiene Erick Mercader Penda” para finalizar con una declaración de deseos: “espero que este caso se resuelva en el plazo más breve posible debido al tiempo transcurrido navegando en el mismo punto sin resolución alguna”.

Han pasado cinco años desde aquella intervención del ministro de seguridad nacional y David sigue sufriendo las consecuencias de los “actos delictivos” de Erick Mercader Penda. ¿Qué temen las instituciones? ¿Por qué la temida mano de hierro que gobierna a la población no recae sobre los delincuentes de guante blanco cuando las pruebas hablan por sí solas? Puede que estas respuestas las dejemos para una nueva entrega. Por ahora nos interesa saber: ¿quién se hará responsable de saldar las cuentas pendientes del hombre que ha trabajado 16 años sin cotizar al Instituto Nacional de la Seguridad Social en una empresa que ya no está en el país? Alguien que haga que los años de desgaste de David aullando a la luna hayan valido para algo. ¡Alguien! ¿Quién? ¿Escucho una voz que dice: “¡un juez justo!”? Seguiremos en la búsqueda por ti, David.

Diario Rombe
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