Campo Yaoundé, como cada guineano sabe, es uno de los lugares más inseguros de Guinea Ecuatorial, el cual a pesar de contar con una creciente protección policial, aumenta en su conteo de robos, atracos y otros delitos relacionados. Durante los últimos días deambulan por la zona militares fuertemente armados, con la presunta misión de garantizar la seguridad a los ciudadanos, pero su presencia no logra intimidar a los agresores y delincuentes nocturnos.

La tarde de hoy lunes 28 de agosto, un colaborador de Diario Rombe visitó a una familia annobonesa que estaría viviendo en la intemperie de su casa demolida por el régimen de la familia de Teodoro Obiang Nguema. El difunto dueño de esta humilde vivienda, trabajó más de 15 años en el ayuntamiento de Malabo como fontanero y tras sufrir un incendio, perdió su hogar. 

Según relataron algunos vecinos a Diario Rombe, el ayuntamiento le cedió el usufructo de una vivienda mientras buscaba la forma de reconstruir la suya, pero en medio de este tiempo falleció, dejando una mujer y más de 4 hijos; ahora, por “órdenes de la superioridad”, el ayuntamiento les dio un plazo de 24 horas para que abandonasen la vivienda porque ésta será demolida y reconstruida como Comisaría Local del Barrio.

Efectivamente, el lugar ya está demolido y se está construyendo la obra de la comisaría, mientras la mencionada familia padecería diferentes miserias en la vía pública, enfrentando todos los peligros propios de su barrio. De igual manera, otras fuentes no confirmadas afirman que el núcleo familiar se ha disgregado en casas de terceros, estando sus integrantes viviendo acoplados. Esto, mientras la familia del dictador continúa expropiando terrenos de muchos hogares humildes para construir sus múltiples lujosas viviendas, las cuales en su mayoría permanecen desocupadas.

Es probable que frente a esta recurrente crónica de la miseria aparezcan voces oficiales, escuchadas pero no compartidas en su perspectiva por esta editorial, sobre el supuesto acto de solidaridad en la entrega temporal de un terreno, sin embargo, tal lógica la comprenderíamos en un país que cumpliera al menos con dos puntos elementales. Primero, que contara con alguna clase de subsidio social real y sustentable para la familia o un individuo -no caridad-, que apuntase a garantizar los aspectos esenciales de una vida digna, como vivienda, suministro de servicios básicos y alimentación y, segundo, no existiese el nivel de cleptocracia que existe en Guinea Ecuatorial, donde el concepto de nación se desdibuja en la dinámica del control absolutista de todos los bienes nacionales de parte de la cúpula gubernamental.

Sería imposible para cualquier medio de nuestro país, con una preocupación auténtica sobre la realidad de su patria, el hacer un conteo de la cantidad de casos como éstos que existen, sin embargo, es de sentido común el comprender que la primera medida, no sólo para combatir la delincuencia, sino que también, para prevenir su origen, es la protección de la integridad física y emocional de las personas, no abandonándolas a su propia suerte y dando un significado  más sólido con esto al ser un ciudadano ecuatoguineano.

La violencia que nace de la necesidad inmediata ante la carencia, si bien puede ser igual de brutal en muchos casos a la originada desde la codicia de las élites que justifican sus actos en la libertad de competencia, es consecuencia inevitable del egoísmo de decisiones políticas abyectas y totalmente carentes de sentido comunidad. Así, la fuerza creadora de nuestro país, su explotado y vejado pilar; 15, 20, 50 años de trabajo, toda una vida de carencia y estrictas jornadas labores, se disuelven entre dos insaciables demonios, uno hijo del otro, no existiendo ante ninguno de ellos el resguardo necesario para mantenernos respirando y con vida.

Esta editorial exige respeto para la descendencia y los seres amados del difunto trabajador, que no ejerció su vida laboral para que cuando dejase de estar en esta tierra, su sacrificio no valiese absolutamente nada para los que son su propia gente. Esta editorial, como cada hombre y mujer de Guinea Ecuatorial, sabe, que una nueva comisaría no significa nada para el alma golpeada de un pueblo, que no es tratado con la dignidad que se merece, y, entendemos, que en el lugar donde se está asentando esta extensión de una institución corrompida y alienada desde sus raíces, debe continuar estando el hogar familar que hubo alguna vez. Eso, estimados lectores, es un verdadero aporte para la seguridad y el bienestar de la gente de Campo Yaoundé.

Diario Rombe
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2 Comentarios to: Desalojo familiar: Entre la delincuencia callejera y gubernamental

  1. Donovan

    agosto 29, 2017

    Alguien piensa que a Obiang y su familia les importa del pueblo Guineano? No, se les interesaba de Guinea hubieran dejado el poder porque saben de antemano que nadie les quiere en Guinea Ecuatorial pero hacen como si fuese que no lo comprenden porque a ellos de los guineanos no les interesa importante es vaciar las arcas del Estado tanto es una herencia que les pertenece a Obiang padre, hermanos, su mujer y la familia de su mujer, sobrinos, nietos, a los de Sao Tome, Oyem Gabón país natal de los Obiang… Nosotros pobres mentales, ya que no reaccionamos la culpa es solo nuestra, ellos saben que somos cobardes por esto nos pisotean…

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  2. Observador

    agosto 29, 2017

    Qué se espera de un régimen cuyo líder festeja el día que asesinó a su tío para subir al poder?

    Si el 3 de Agosto debía de ser un día de luto nacional para conmemorar a los caídos en la Guerra para una continua reconciliación nacional, en cambio está siendo un día muy festivo para avivar el odio nacional, qué se espera de este regimen?

    Los hijos de esta familia son iguales que los de Obiang, todos somos ecuatoguineanos, devolver el hogar a esta humilde familia.

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