Manuel García Cáceres, pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y presidente de la misión de la misma denominación en Guinea Ecuatorial, fue deportado del país donde estaba sirviendo el pasado jueves 23 de mayo acusado de “intentar atentar contra la seguridad nacional”.

En estos momentos su esposa y su hija menor siguen en el país africano a la espera de poder reunirse de nuevo con él en España. La deportación del pastor García fue fulminante, sin dar lugar a que se despidiese de su familia, quienes le esperaban en el aeropuerto con una maleta de ropa, tras enterarse de lo ocurrido.

El pasado martes 21 de mayo el secretario general de la misión, el pastor Filiberto Bugo Isuka, llamó por teléfono al pastor García informando que la oficina de la Dirección de Culto del gobierno guineano requería su presencia inmediata en el Ministerio de Justicia del país ecuatorial.

El pastor García se presentó de inmediato ante los responsables del gobierno guineano y el responsable de seguridad nacional guineana. Una vez allí, el pastor García fue acusado falsamente de esconder un equipo de comunicación vía satélite supuestamente para informar al exterior sobre la situación del país. Además añadieron el argumento de la “indetectabilidad” de las supuestas retransmisiones para los aparatos detectores del servicio de seguridad guineana. Con estas acusaciones concluyeron que el pastor García era “un peligro para la seguridad nacional”.

La denuncia se basaba en el testimonio de varias personas, al parecer del entorno del pastor García. Las autoridades se presentaron en el domicilio del pastor García, registrando su casa y despacho. El único objeto que encontraron que pudiera ser similar a lo que describieron los denunciantes, era un equipo emisor de radio en FM, donado por la congregación adventista en Villajoyosa, Alicante.

La emisora de radio fue correctamente declarada en la aduana cuando se envió desde España, y de hecho, en el momento del registro aún no había sido desempaquetada, y menos utilizada. Huelga indicar que el equipo no es para comunicación vía satélite, y es perfectamente detectable por los equipos de seguridad si hubiese estado emitiendo, pues al ser de FM cualquier persona con un receptor habría escuchado sus emisiones.

A pesar de que la emisora de radio había sido correctamente declarada y de estar aún en la caja empaquetada, fue utilizada como evidencia para la acusación de que el pastor García se comunicaba con el extranjero de manera clandestina.

Tras el registro, escoltaron al pastor García a la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) donde, tras tomarle declaración,le retiraron el pasaporte y lo mandaron de nuevo a su casa.

Según indica el pastor Manuel García, en la mañana del miércoles 22, se le requirió de nuevo en la sede de la DGSN. En esa ocasión, la misión adventista tuvo que pagar una multa de un millón de francos centroafricanos (CFA Franc), unos 1.525€. A pesar de la multa el pastor García fue detenido e ingresado en prisión.

La mañana del jueves el embajador de España pudo contactar con el pastor García, y le indicó que los cargos con los que le acusaban eran de tal gravedad que no se podía hacer nada por la vía diplomática para liberarlo. Le pudo informar sobre su deportación inmediata y fulminante a España. El propio embajador le comentó al pastor García que dada la situación, la deportación era la mejor opción por su propia seguridad.

El mismo jueves las autoridades guineanas escoltaron al pastor García al aeropuerto para deportarlo a España. Le devolvieron su pasaporte en el momento que estuvo sentado en el avión.

El pastor García y su familia llevaba algo más de un año sirviendo como presidente de la Misión Adventista de Guinea Ecuatorial.

ANN-España

Diario Rombe
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