Pánico, situación que describe una excesiva preocupación mental que va directamente reflejada en el comportamiento de las personas y merma su capacidad de raciocinio. Básicamente permítanme reiterar y repetir que estamos en una situación de pánico generalizado. En donde cualquier información es valorada, llámese bulo, llámese oficial, siempre hay alguna víctima que la considere fiable. París, Madrid, Berlín, Moscú, y muchas otras grandes ciudades de grandes continentes tienen un enemigo común que parece sacado de Harry Potter y cuyo nombre me niego a mencionar por si no hace más que fortalecerle.

Fortalecerle es lo que hace también el hecho de estar desinformados o escasamente informados. Desde el principio los Gobiernos y profesionales de todas partes establecen un comité técnico especializado en la detección y tratamiento para evitar la propagación del virus. Hasta aquí muy bien. Luego se establece un órgano portavoz o informador que en algunos sitios forma o no forma parte del comité técnico. Éste es el actor principal para la mayoría de la población mundial y más para un país pequeño poco acostumbrado a enfrentar alertas nacionales y menos por una situación sanitaria. La información. Porque la desinformación es si no el principal, uno de los principales agentes propagadores del virus. Y uno no se refiere al típico quédate en casa que algún Loro de Jaula podría vociferar todo el día. La gente quiere saber qué y porqué, y si se carece de respuesta a estos interrogantes porque es un virus desconocido y “nuevo” según la OMS, por lo menos la gente quiere saber qué está haciendo el comité técnico, cuándo lo está haciendo, porqué lo está haciendo y la gente lo quiere saber cada día.

Porque lo que pasa es que todo el mundo tiene primos en WhatsApp, tíos sanitarios y hermanos miembros del gobierno desde los cuales fluyen historias sobres cosas vistas, oídas y pensadas. Y que de repente se autodenominan expertos epidemiológicos. Cosas que rellenan ese espacio de desinformación oficial entre las cuales, la información publicada oficialmente ya se oficializó tres, cuatro horas o incluso días antes mediante reenviados en chats grupales o individuales de la mencionada plataforma.

Y aunque es verdad, que un muerto es un muerto en todas partes, y la vida es igual de valiosa. El impacto social que tiene un muerto en Madrid, no es el mismo impacto que tiene un muerto en Malabo. Para entenderlo mejor, en la región continental se sabe perfectamente quién es el difunto, en Alcorcón se enteran pocos de quién muere en Fuenlabrada.

Analizando particularmente ese desgraciado caso, no se entiende que un comité técnico especializado y establecido para el control de una pandemia letal y mortal, se tome más de 3 horas en acudir a socorrer, o por lo menos descartar la posibilidad de que el paciente esté padeciendo de ésta enfermedad. Para entenderlo mejor, un viaje de Bata a Mongomo por autopista que son 299km y a 150km/h te dura 2 horas, podrías ir y volver. Un viaje a Bata desde Malabo en avión son 45 minutos, lo podrías hacer 3 veces. ¿Cuánto se tarda en cruzar Malabo en la madrugada? Posiblemente 3 horas. Pero incluso si fuese el caso, se suceden las dudas. Análisis post mortem, ¿carga viral baja en cadáveres?, no puesta en cuarentena a gente que estuvo hasta el último minuto en contacto con un enfermo GRAVE, llamada para recogida del cuerpo. ¿Se podría considerar como un caso tomado a la ligera?. Nadie acusa a nadie de ser poco profesional, pero se siguen sucediendo las cuestiones.

Lo que no puede ser, es que en una hora de Televisión española, a cualquier hora del día, se tenga más información de España que un mes de informativos nacionales, información de Guinea. Ignoramos la existencia de una zona cero, o en éste caso, el barrio más afectado. Confunde el hecho de que personas asintomáticas se declaren curadas después de haber recibido algún “tratamiento”.

No se trata de emplear términos científicos, ni mencionar el factor R0, PCR o cosas por el estilo. Se trata de impedir muertes humanas, demostrando acción, que posiblemente se esté haciendo con laboriosidad, pero no se está informando, y la desinformación aniquila.

Que somos pocos, que somos cercanos, que somos casi todos conocidos, casi todos familia, ni siquiera es momento de crear conflicto, de buscar intereses personales, ni políticos, que se está muriendo gente y la gente quiere saber y saber ya.

Por: FLB, Por un mundo de colores

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