La RTVGE informó anoche de la visita de inspección de obras a la llamada ciudad administrativa de Djiblohó, efectuada ayer por el Presidente de la República. Djiblohó tiene actualmente el estatus territorial fáctico –“perteneciente o relativo a los hechos”– de octava provincia de Guinea Ecuatorial, mientras que su situación jurídica sigue correspondiendo a la de un consejo de poblado con el nombre de Oyalá, ya que el proyecto de ley que regula su creación como provincia permanece aún en el cajón de la mesa de la Presidenta del Senado, Teresa Efua Asangono. También es verdad que el Ministro del Interiror y Corporaciones Locales, Clemente Engonga Nguema Onguene, contribuyó sobremanera a esta demora, puesto que llevó con demasiado e injustificado retraso su anteproyecto al Consejo de Ministros. Hay que recordar que el artículo 3.5. de la Ley Fundamental, dispone lo siguiente:

La ley determina los límites y las denominaciones de las regiones, provincias, distritos y municipios. Igualmente la ley fija el espacio que ocupa cada una de las zonas mencionadas”.

Por tanto, hasta la entrada en vigor de la ley resultante, Djiblohó continuará siendo Oyalá; o sea, un consejo de poblado. Aquí contrasta la enorme importancia que el Presidente de la República concede a ese territorio hasta convertirlo en provincia por la vía de los hechos primero (e incluso ahora, sede provisional del Gobierno), con la despreocupación del Gobierno por acomodar este estatus a la citada disposición constitucional, dejando la sensación de que la ley importa menos que los hechos, o que la ley sí debe ajustarse a ellos, y no al revés.

Pues bien, la precitada visita tuvo como objeto verificar en persona los avances en la construcción de las diferentes infraestructuras encargadas por el Gobierno a las distintas empresas desde hace mucho tiempo. Dicho de otro modo, comprobar sin intermediarios el grado de cumplimiento de los contratos concernientes.

En el reportaje de RTVGE emitido con tal ocasión, se reveló que el Gobierno ya había adelantado el 90% del coste total de todas ellas, mientras que los retrasos seguían siendo notorios y, por ende, injustificados a estas alturas. En el mismo sentido, el Viceministro Encargado de las Infraestructuras de Djiblohó, Enrique Ovono Ondo, casi estuvo sollozando cuando intentaba explicar ante las cámaras, aunque mirando al suelo, los resultados de la inspección: “Ha sido oportuna esta visita, porque ha servido para que el mismo Presidente de la República constate directamente la veracidad de lo que le solemos informar en los documentos”; es decir, los retrasos en la ejecución de las obras. Y se ha referido a algo así como que su Ministerio y GE-PROYECTOS han suplicado en varias ocasiones a las empresas adjudicatarias agilizar los trabajos. No ha empleado exactamente el verbo ‘suplicar’, pero el conjunto del contenido de su exposición tiene este sentido, reforzado por la alegría mostrada por la presencia del Presidente, que sí podrá hacer algo para desbloquear el parón.

¿El Gobierno de Guinea Ecuatorial no tiene mecanismos, si es preciso acudiendo a los tribunales, para forzar a las empresas a cumplir los contratos? ¿Por qué todo un Gobierno de un Estado soberano debe estar rogando a las sociedades cumplir lo pactado? ¿Alguien tiene una respuesta?

Nosotros intuimos una razón. Y es que, como en dichas empresas intervienen de alguna forma socios ecuatoguineanos, que pueden ser directos –accionistas o personal con cargos de responsabilidad–, o indirectos –los sobornados–. Y, en tanto que poderes fácticos, ni el Viceministro para Infraestructuras de Djiblohó, ni GE-PROYECTOS tienen capacidad real para exigirles nada; solo el Presidente de la República. Desde esta perspectiva, es comprensible la actitud mostrada ayer por Enrique Ovono Ondo en RTVGE: por un lado, tristeza ante la impotencia de enfrentarse a los poderes fácticos que se enriquecen por unas construcciones para las que fue nombrado ‘ex profeso’ (expresamente) viceministro; por otro, su euforia por la presencia del Primer Mandatario de la Nación. Fue como quitarse de encima un peso insoportable. Estaría muy aliviado a partir de entonces, teniendo en cuenta que, según se deduce de su testimonio, el Presidente no le creía o no le hacía caso cuando le daba cuenta por escrito de la situación en Djiblohó, de aquí que “Ha sido oportuna esta visita, porque ha servido para que el mismo Presidente de la República constate directamente la veracidad de lo que le solemos informar en los documentos”.

Estamos pendientes de las investigaciones que se lleven a cabo en torno al uso del dinero público en la construcción de Djiblohó. Estas investigaciones serán muy útiles en el futuro. Alguien tendrá que responder ante tanto despilfarro.

El Observador

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One Comment to: Resultado de la inspección de obras en Djiblohó: retrasos excesivos e injustificados

  1. Febrero 23rd, 2017

    Resultados? Pues el primero será CESE del señor Enrique Ovono Ondo por dar órdenes al presidente de la República a que vaya a constatar “directamente la veracidad” de su mentira. Ley? Sólo se ajusta a aquello(a)s que no conocen ni entienden la guineología – el que quiere saber, que se vea con el Fiscal General de la República

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