Santo Tomé y Príncipe es el segundo país más pequeño de África y uno de los más pobres a nivel mundial, una situación que su nuevo Gobierno pretende cambiar a través de una completa modernización, con el turismo y los servicios como eje estratégico y Dubái como modelo a seguir.

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Así lo defiende, en una entrevista con EFE en Lisboa, su primer ministro, Patrice Trovoada, quien regresa al Ejecutivo por tercera ocasión tras convencer a sus compatriotas en los comicios del pasado octubre con sus ideales reformistas y su etiqueta de “moderado”.

“Queremos colocar a Santo Tomé y Príncipe en el mapa”, afirma ahora el jefe del Ejecutivo, de 53 años, empresario e hijo del que ya fuera presidente y primer ministro del país, Miguel Trovoada.

De viaje privado a Lisboa, donde permaneció 16 meses de exilio tras una moción de censura (2012) que le hizo salir del país por “motivos de seguridad”, aboga por la apertura al capital extranjero además de comprometerse a luchar contra la rampante corrupción.

Según sus datos, “cerca de un 50 % de la población está en situación de extrema pobreza”, el desempleo “rondará el 30 %”, el coste de la vida “es elevado debido a los costes logísticos” y las finanzas públicas se encuentran “en pésimas condiciones”.

“Somos extremadamente dependientes del exterior y de la ayuda internacional al desarrollo”, reconoce Trovoada, quien recuerda que pese a registrar tasas de crecimiento de entre el 4 y el 5 % en los últimos años, en países como el suyo “hace falta crecer por encima del 7 % para crear empleo”.

En este contexto, Santo Tomé y Príncipe celebrará en julio el 40 aniversario de su independencia de Portugal, aunque no fue hasta 1991 que llegó la democracia.

Eminentemente pacífico -al contrario que otros vecino-, el país cayó no obstante en la incertidumbre política: en ese período acumula 2 golpes de estado y 16 gobiernos, de los que ninguno acabó su mandato de cuatro años.

“Ahora hay una posibilidad real de estabilidad”, contrapone Trovoada, quien pese a estar abiertamente enfrentado al jefe del Estado, Manuel Pinto da Costa, confía en que su mayoría absoluta será suficiente aval esta legislatura.

Organizado en dos islas -Santo Tomé y Príncipe-, localizadas justo encima de la línea del ecuador, frente a las costas de Guinea Ecuatorial y Gabón y con apenas 180.000 habitantes, su proyecto pasa por convertir el país en una “zona de servicios, atractiva en términos de fiscalidad”.

El objetivo es ofrecerse como sede de empresas y servicios financieros -cita Mónaco como referente-, además de erigirse en destino turístico de excepción para los países de la región.

Entre los modelos que considera un ejemplo a seguir, destaca el de Dubái, un emirato “con poca población, pero una calidad a nivel de servicios muy alta, con buenas infraestructuras”, que es visitado por millones de personas.

De momento, hasta Santo Tomé y Príncipe llegan unos 20.000 turistas por año, cifra modesta que podría cambiar sensiblemente con más conexiones aéreas con Europa -ahora sólo hay tres vuelos semanales a Lisboa- y con los países de su entorno, entre ellos “gigantes” como Angola o Nigeria.

“Vamos a apostar por un turismo de calidad (…) que no sea agresivo con la naturaleza. Queremos atraer inversiones extranjeras, pero hay que hacerlo más accesible a los que nos visitan”, subraya.

Para popularizar Santo Tomé y Príncipe, sin industria ni infraestructuras, su estrategia pasa por consolidarse como “la isla del chocolate” en el imaginario popular gracias a la calidad de su cacao, al estilo de Jamaica y su café “Blue Montain”.

En su campaña electoral prometió instalar gratis Internet en todo el archipiélago, una iniciativa sorprendente en un país donde más de la mitad de su población vive sin acceso a lo más básico.

“Las nuevas tecnologías son una nueva forma de alfabetización, lo que permitirá extender el conocimiento y la creatividad (…) Hará la diferencia”, dice Trovoada, que recuerda que no hay universidades y que su apuesta de futuro pasa por trabajadores mejor formados.

Los santomenses lanzaron las campañas al vuelo cuando se detectó petróleo en sus fondos marinos y soñaron con una vida mejor, un descubrimiento que de momento no ha fructificado y ha provocado la “decepción” de muchos.

“No quiero decir que fuera un mito porque creo que se hará realidad, pero el petróleo fue un producto de la excitación y la especulación, aunque no sólo alimentada por los santomenses -proclama-. Yo siempre creí que somos capaces de desarrollar Santo Tomé y Príncipe sin petróleo”.

Fuente: otp/pi/lab; lavanguardia.com

Diario Rombe
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Un Comentario to: Santo Tomé y Príncipe sueña con convertirse en el Dubái de África

  1. el oriundo

    abril 16, 2015

    Soy muy interesantes estas reflexiones políticas del Presidente Trovoada, sobre todo porque:

    1. Hacer de la isla ecuatorial una zona de servicios, atractiva en términos de fiscalidad.
    2. Prima la conservación de la naturaleza, apostando por un turismo de calidad.
    3. Apuesta por la nuevas tecnologías, una nueva forma de alfabetización para estimular el conocimiento y la creatividad.

    Es muy bueno ver cómo los africanos empiezan a apostar por su futuro, el futuro del entero continente. Los africanos debemos elaborar programas para el desarrollo de nuestra población, y la globalización mas las nuevas tecnologías constituyen instrumentos que, haciendo uso inteligente y con pies puestos en el suelo patrio podemos alcanzar nuevos horizontes.

    Hay que trabajar y no esperar quizás quien. Guinea Ecuatorial tiene su ambicioso programa en el que está avanzando como un tren. Lo mismo en Camerún, Gabón, Chad, Congo, Angola. Este impulso se puede en todos los extremos, desde Malabo a Nairobi, desde Túnez a Ciudad del Cabo. Que el siglo XXI sea finalmente el del despertar africano.

    Bravo Trovoada, arriba Sao Tome y Príncipe. Adelante!!!

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