Lo que nos cuentan los yuppis neoliberales con  sus  conceptualizaciones de siempre, que si las deficiencias climáticas provocan graves problemas, como enfermedades tropicales. Su geografía es un desastre: muchos países sin salida al mar y rodeados de otros cuyos pequeños mercados brindan posibilidades de exportación muy limitadas, y cuyos violentos conflictos cruzan las fronteras.

El exceso de recursos naturales hace que los africanos sean perezosos, corruptos y proclives a los conflictos. A causa de sus divisiones étnicas, los países son difíciles de gobernar y corren un mayor riesgo de experimentar conflictos violentos. Sus instituciones son de mala calidad y no protegen bien a los inversores. Su cultura es deficiente: la gente no trabaja demasiado, ni ahorra, ni puede colaborar entre sí.

Todos estos hándicap estructurales explican que , a diferencia de otras zonas del mundo, el continente africano haya sido incapaz de crecer aun después de haber puesto en marcha una liberalización considerable del mercado a partir de los ochenta. La única manera de que África avance es apoyándose en la ayuda exterior. Esto es lo que nos dicen los neoliberales y sus famosas instituciones que pululan en el mundo impartiendo sus famosas recetas, que a mas de un país los lleva al desastre total…

Lo que no te cuentan esos mismos neoliberales es que África no siempre ha estado estancada. En los años sesenta y setenta, cuando todos los supuestos impedimentos estructurales al crecimiento ya existían, y que en muchos casos eran más acuciantes, lo cierto es que pudo presumir de un crecimiento bastante aceptable.

Es más: todos los hándicap estructurales que presuntamente frenan África han esta presentes en los países ricos de la actualidad: mal clima, falta de salida al mar, abundancia de recursos naturales, divisiones étnicas, instituciones deficientes y cultura perniciosa. 

La verdadera causa del estancamiento africano de las últimas décadas son las políticas de libre mercado impuestas por estos mismos yuppis neoliberales con sus instituciones nefastas que el continente se ha visto obligado a implantar durante este período. A diferencia de la historia o la geografía, la política se puede cambiar, como se esta haciendo en los últimos años por América Latina y Asia. África no está condenada al subdesarrollo.

Los países del áfrica subsahariana se vieron obligados  a adoptar políticas de libre mercado y libre comercio a causa de las condiciones impuestas por los llamados Programas de Ajuste Estructural (PAE) del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (y por los países ricos, que en última instancia los controlan). El resultado de estas políticas de los (PAE), fue una economía estancada que llevó mas de tres décadas sin crecer la economía africana en términos per cápita.

DEL SUBDESARROLLO A LA ESPERANZA

El África Subsahariana comenzó el siglo XXI con cambios económicos sustanciales que dan pie a cierta esperanza, pese a los problemas e incertidumbres aún pendientes. Se ve finalmente la incorporación del continente a la senda de crecimiento que le aleje del estancamiento y de la pobreza en la que ha vivido entre el momento de la independencia en la década de los sesenta y finales del del siglo pasado. En varios países se ha producido una notable aceleración de crecimiento desde mediados de los noventa que constrata fuertemente con la evolución de las economías subsaharianas entre 1975 y 1995.

En la década de 2000, la zona empezó a crecer, pero la contracción des las décadas anteriores  ha hecho que el crecimiento anual medio de la renta per cápita en áfrica subsahariana entre 1980 y 2010 haya sido del 0.2%. Por lo tanto, después de casi cuarenta años implantando políticas neoliberales de libre mercado la renta per cápita viene estar al mismo nivel que en en 1980.

La situación ha empezado a cambiar y algunas economías, han variado sustancialmente el signo de su evolución. Todavía queda mucho por hacer durante las próximas décadas para consolidar la nueva recuperación económica que está  emergiendo en el continente y traducirla en una mejora real de las condiciones de vida de la mayoría  de la gente.

Señalar que las variables estructurales  señaladas antes, y las muchas teorías que se han formulados sobre los efectos de alguna variable estructural concreta en los resultados económicos tienen sentido.

-Estar rodeados de países pobres y plagados de conflictos limita las oportunidades de exportar

-La diversidad étnica o la abundancia de recursos pueden generar dinámicas perversas. Sin embargo, no son consecuencias inevitables. La abundancia de recursos naturales puede tener efectos perversos, pero también puede fomentar el desarrollo.

El hecho de que un factor sea estructural, es decir, marcado por la naturaleza o por la historia, no significa que el resultado de su influencia esté predeterminado.

La principal razón de que África no haya crecido en las últimas décadas es una cuestión de políticas, tanto algunas internas como las impuestas al continente concretamente de las políticas de libre comercio y libre mercado a través de lo PAE. Ni la naturaleza ni la historia condenan a ningún país a un futuro específico. Si ese problema lo está causando la política, será todavía mas fácil modificar el futuro. La auténtica tragedia de África es que no hayamos sabido verlo, no un incapacidad supuestamente crónica para crecer.

AUTOR NSI MBA

 

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