Obiang debe marcharse. Es la postura o respuesta adoptada por el Consejo de coordinación del Movimiento Social Demócrata en su reunión extraordinaria de este 25 de octubre, tras la publicación de la presunta ley de amnistía general declarada por el títere más longevo en el poder en toda África.

Por nuestra parte, resulta ilógico que, por una causa prohibida en Guinea Ecuatorial como es la actividad política, Obiang la admita simplemente porque necesita legitimar sus objetivos. Si los amnistiados han recibido perdón por ejercer las actividades políticas, tipificadas como delito por parte del dictador, no se comprende el por qué nos invita a cometer el mismo delito en la supuesta mesa de diálogo nacional.

Los acontecimientos que vienen marcando la política de Guinea Ecuatorial evidencian que no se puede negociar con un incumplidor de los tratados, no estamos seguros si esta amnistía es verídica o se trata de otro de sus tantos juegos habituales. Si relacionamos los hechos de la incumplida ley de amnistía firmada el 8 de enero de 1992 que se convirtió en un ensayo democrático indeterminado, diríamos que aquella ley acabó convirtiendo al país en un escenario de “sálvese quien pueda”. Donde las libertades fundamentales, tanto individuales como colectivas se encuentran en un nivel histórico de una respuesta negativa en la aplicación del Pacto Internacional de los Derechos Políticos, Económicos y Socioculturales, así como de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Debemos hoy, más que nunca, como deber colectivo, redoblar los sentimientos patrióticos para cambiar este sistema político. “Es hora de frenar las acciones arbitrarias de Obiang y crear las condiciones para un país más justo,  respetuoso y competitivo, priorizando las necesidades y derechos de toda la ciudadanía”.

Todos conocemos, en gran o menor medida, las intenciones de Obiang. Como resultado, estamos ante una etapa de gran confusión e incertidumbre, con una divergencia cada vez mayor respecto a cómo las distintas etapas interpretan  lo que está ocurriendo en nuestro país.

“OBIANG DEBE MARCHARSE”, es la expresión del grupo Movimiento Social Demócrata y es lo único que esperamos de él, no tenemos nada que negociar con él aparte de lo que le estamos exigiendo. Podemos negociar su marcha del poder, pero no estamos dispuestos a legitimar la continuidad de su clan en el poder.

Comprobada la ley de amnistía promulgada por Obiang en los años 92, encontramos que multitud de personas se encontraban detenidas en Guinea Ecuatorial como sospechosas de oponerse a la política gubernamental o de apoyar a partidos políticos de oposición o estar en contacto con ellos. Muchos de ellos fueron asesinados, otros recluidos en las prisiones y lugares secretos a pesar de la decretada ley de amnistía promulgada el 8 de enero de 1992 para todos los delitos políticos cometidos antes del 2 de diciembre de 1991. El decreto también invitaba a los exiliados a regresar a Guinea Ecuatorial, donde más tarde, algunos de los que regresaron fueron detenidos después.

Por tanto, tal y como plantea sus decretos de amnistía política, lo que se evidencia es una clara muestra de falta de voluntad del ejecutivo en cuanto al desarrollo del dialogo político, además de reconocer públicamente su persecución a los opositores por razones políticas, al margen de su propia constitución y de las normas internacionales.

“OBIANG DEBE MARCHARSE”. El Movimiento Social Demócrata no tiene ninguna causa pendiente con el pueblo de Guinea Ecuatorial como para necesitar del perdón de Obiang.

Por la revolución democrática, el Consejo de Coordinación del grupo Movimiento  Social Demócrata, Secretaría de organización.

Diario Rombe
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