Si uno observa la secuencia de los hechos en torno al caso de la Hermana Paciencia Melgar Ronda, lo calificaría, cuando menos, de milagroso, mistorioso, engimágtico, incógnito, o de defícilmente inteligible. De la Congregación de las Misioneras de la Inmaculada Concepción, la Hermana Paciencia Melgar Ronda se infectó de la fiebre hemorrágica del Ébola en Liberia, al igual que el Misionero español Andrés Pajares. Este último fue evacuado a España por el Gobierno de su país (pero falleció posteriormente en Madrid), dejando en Liberia a la primera. En un principio, teníamos dudas acerca de los motivos de la decisión del Gobierno español de evacuar a uno y no a la otra. Más tarde, supimos que habría sido por cuestiones de nacionalidad, dado que la Hermana no tendría nacionalidad española.

En nuestra opinión, esta actuación del Gobierno español puede resultar jurídicamente discutible. Porque la asistencia consular (o, en su caso, la protección consular o diplomática), es la obligación del Estado de ayudar, de forma directa o a través de sus misiones diplomáticas o consulares, a sus nacionales en situación de necesidad en el extranjero, y que el concepto de nacionales no solo se refiere a personas físicas, sino también a morales. La Hermana Paciencia Melgar Ronda, creemos, habría estado ejerciendo su noble misión humanitaria en Liberia como miembro de una congregación religiosa reconocida como persona jurídica en España, y en cuya virtud debía haber tenido un trato igualitario aunque no tuviera nacionalidad española como persona física, más aún sabiendo España que el sistema sanitario del país de su nacionalidad –Guinea Ecuatorial– es lo que es: un desastre total.

Como si esto fuera poco, según Diario Rombe, el Coordinador de la lucha contra la fiebre del Ébola en Guinea Ecuatorial, Camilo Ela Ela, dijo textualemente durante la emisión del programa Punto de Vista de la TVGE, del 23 de agosto: “Lo que la familia no entiende es que trayendo o no el caso, tiene mucha posibilidad de que se va a fallecer”.

Es decir, que la Hermana Paciencia Melgar Ronda fue totalmente abandonada tanto por España como Guinea Ecuatorial, en condiciones infrahumanas, que describe así el mundo.es:

“La religiosa habla de Elwa, un lugar al que llaman hospital, en el extrarradio de Monrovia, adonde llevan a los desahuciados del ébola. La mayor parte de los que allí entran sale en bolsas de plástico camino de las fosas o son incinerados”.

Sin embargo, ella superó milagrosamente el Ébola. Diario El Mundo:

“Libre de ébola. ‘Este documento certifica que la hermana Paciencia Ronda ha superado exitosamente los cuidados y tratamientos relacionados con el virus de la enfermedad. A. Declarada libre de cualquier signo clínico y síntomas de ébola. B. Confirmado negativo en análisis en laboratorio. Entregado el 25 de agosto de 2014. Este individuo es libre de realizar sus actividades regulares’, se lee en el certificado expedido por el Ministerio de Salud de Liberia”.

Cuando vuelve a infectarse del Ébola en Liberia otro misionero español, Manuel García Viejo, repatriado (fallecido desafortunadamente después), el Gobierno español decide traer a la Hermana Paciencia Melgar Ronda para usar su sangre super inmune como suero natural, y tratar al afectado en el Hospital Carlos III de Madrid. O sea, cuando ella estaba enferma, no tenía derecho a ser evacuada a España, pero sí al mediar un interés en el sentido señalado. ¿Cómo se debería llamar esta actuación?

En la actualidad, la religiosa ha aceptado ofrecer su ayuda a quien la necesite, como lo está haciendo ahora con la enfermera española infectada de este virus hace unos días en España, a consecuencia de haber estado en contacto, según noticias, con los misioneros fallecidos por el mismo caso –“La auxiliar ya está recibiendo el suero de la hermana Paciencia (elmundo.es)”–.

Esto sí que tiene un nombre fácilmente pronunciable y un contenido difílmente practicable: caridad; o sea, amar al prójimo como a ti mismo; actitud solidaria con el sufrimiento ajeno; virtud cristiana opuesta a la envidia y a la animadversión (DRAE).

Deseamos que, en la medida de sus posibilidades, la Hermana Paciencia Melgar Ronda pueda viajar a Guinea Ecuatorial para saludar al Coordinador de la lucha contra la fiebre del Ébola, Camilo Ela Ela; al Ministro de Sanidad y Bienestar Social, o a quien sea del Gobierno, a ver cómo la miran.

El Observador

Diario Rombe
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Un Comentario to: El milagroso caso de la Hermana Paciencia Melgar Ronda

  1. octubre 15, 2014

    Leccion, aprendamos de una vez por todas ke para occidente el sur no cuenta, en vez de lavar nuestros trapos sucios en casa se los aireamos a occidente como esperando de ellos un libertador…..entre tanto se sientan es sus tertulias y nos manejan como marionetas, se rien de nuestras desgracias mientras deciden cuantos Deben morir para ellos tener mas espacio en el mundo…..cuando aprendamos que solo contamos cuando a ellos les interesa, encontraremos el camino adecuado para cuidarnos y protegernos en Fraternidad sin discriminar y solo entices cantaremos LIBERTAD!.

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