La periodista Luisa Arriola ya denunció en Mayo de 2007 la precaria situación de cuatro peruanos que regresaron de Guinea Ecuatorial escapándose de los maltratos laborales que el empresario español Celso Barreiro el cual les había prometido trabajo bien remunerado en Guinea Ecuatorial.

Estos no son los únicos extranjeros estafados por el Gallego Celso Barreiro Alvarez. En enero de 2016 el ciudadano español José CR natural de Valencia contactó el pasado fin de semana con Diario Rombe para denunciar públicamente los maltratos psicológicos y los engaños que sufrió por parte de Celso. Este hombre es considerado como uno de los españoles más poderosos de Guinea Ecuatorial porque, según afirma el mismo empresario, “tengo buenas relaciones con las personalidades de Guinea Ecuatorial”

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Según el Sr. José CR a Diario Rombe, en diciembre del año pasado 2015 vió por Internet un anuncio de trabajo que ofrece todos los meses la empresa Pinturas Ecuatorial con sede oficial en Ebebiyin. La empresa estaba y sigue buscando unos “Químicos” para trabajar en Guinea Ecuatorial, pero José Correa nos confirma que no es químico pero sí pintor y como ha trabajado en otras empresas en Guinea Ecuatorial, sabe, según confirma “que los españoles con empresas en Guinea Ecuatorial tienen diferentes empresas dedicadas a otras actividades, normalmente vinculadas a la construcción»

Foto Robot: Celso Barreiro Alvarez
Foto Robot: Celso Barreiro Alvarez

Por lo tanto aprovechando la oferta de empleo, José envió su Curriculum Vitae solicitando empleo como Pintor. El empresario Español colabora con un ciudadano español de nombre R. con domicilio en Madrid que se dedica a reclutar extranjeros que posteriormente son tratados injustamente en Guinea Ecuatorial. Según Jóse “R. contactó conmigo y me dijo que me fuese a Madrid porque el Jefe de la Empresa Celso Barreiro venía a España para entre otras cosas entrevistarme”

El sábado 12 de diciembre de 2015, José acudió a Madrid y le recogió un vehículo alquilado que conducía R. y Celso de copiloto. En el mismo coche le hicieron la entrevista de trabajo. “No me resultó extraña la actitud de R. porque me dijeron que no me preocupara porque se iban a ver unas obras y que aprovechaban entrevistarme dentro del vehículo” asegura José.

Celso le aseguro que una vez llegado a Guinea Ecuatorial cobraría 2500 euros al mes trabajando de lunes a sábado desde las 8 de la mañana hasta las 16 horas con un descanso de 13 a 14 horas para comer. Posteriormente José recibió por email los billetes de avión de ida y vuelta y el del tren para partir de Valencia a Madrid. Según esos billetes José debía partir a Guinea Ecuatorial el día 3 de Enero de 2016. «Cuando llegué a Guinea fui recogido por Celso Barreiros y me hospedaron en el Hotel Bahia-2. A la mañana siguiente, el 4 de enero fuimos a Bata y luego a Ebebiyin”

Oferta de empleo
Oferta de empleo

Cuando llegamos a la empresa, no firmamos ningún contrato de trabajo pero Celso le entrega 100.000 Fcfa (150 euros). Le obligó a pintar una  vivienda privada de Celso que estaba reformando en Bata II. Según José «a los 8 días me dijo que no me iba a pagar y 5 días después volvió diciéndome que me fuera (claro ya tenia el trabajo hecho), le pedí que me pagará y que me sacará los billetes» añade «me dijo que no me sacaba los billetes así que tuve que pasar 2 días en la calle, me pegaron para robarme pero sólo se llevaron 5000 fcfa es lo único que me quedaba gracias a locales que empezaron a ayudarme».

«Al tercer día en la calle conocí a un valenciano que su mujer es guineana y me dieron de comer por lo menos una vez al día. La novia de él tenia una casa de madera. Me dejaron refugiarme» relata

El ciudadano español José desamparado y durmiendo en la calle, acudió al Consulado Español para buscar ayuda, y le dijeron que “no podían hacer nada contra Celso porque en Guinea Ecuatorial tiene mucho poder”. El Consulado prometió buscarle un billete de regreso a Malabo pero nunca llegó ese billete “tuve que llamar a mi familia en España y mi padre tuvo que pedir dinero a sus amigos para poder regresar”.

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La habitación donde pasaba las noches propiedad de Celso

¿Cómo puede usted marcharse a Guinea Ecuatorial sin firmar ningún contrato de Trabajo?. Según José, tratando de justificar la falta de Contrato de Trabajo “es una práctica habitual firmar los contratos en Guinea Ecuatorial porque la legislación y el contrato es guineano”

Reproducimos un artículo publicado en larepublica.pe¿Pero quién es Celso Barreiros?, ¿cómo ha logrado tanto poder este español en Guinea Ecuatorial, ¿A qué negocios se dedica? Para responder estas interrogantes revisemos la historia del peruano Walter Sarmiento, quien legó a Guinea Ecuatorial el 20 de marzo como parte de un segundo grupo de inmigrantes peruanos.

Celso Barreiros es una versión moderna del traficante de esclavos de tiempos coloniales. Este español ofrece empleos bien remunerados en España. Y no han sido pocos los peruanos que respondieron a su llamado. Pero la empresa de Barreiros no los llevó a la Madre Patria, sino a Guinea Ecuatorial. Una vez allí los despojó de sus pasaportes y los obligó a trabajar en condiciones de semiesclavitud.

El 15 de febrero último la Cancillería peruana logró repatriar al primer grupo de compatriotas abandonados e impagos en ese país africano: John Polanco, Walter Sayritúpac, Pascual Aguilar y Ángel Herrera. Esta semana un segundo grupo de compatriotas apareció en Lima denunciando los abusos laborales de Celso Barreiros.

«No podíamos acudir a la Policía porque el empresario Barreiros es muy poderoso. Y hasta nos amenazó de muerte», coinciden todos cuando lo describen.

¿Pero quién es Celso Barreiros?, ¿cómo ha logrado tanto poder este español en Guinea Ecuatorial, ¿A qué negocios se dedica? Para responder estas interrogantes revisemos la historia del peruano Walter Sarmiento, quien llegó a Guinea Ecuatorial el 20 de marzo como parte de un segundo grupo de inmigrantes peruanos.

El grupo había sido reclutado en Lima por una enamorada del peruano Víctor Tafur, quien trabaja para Barreiros. Les habían prometido trabajo en España pero al final los llevaron a Guinea Ecuatorial. Walter Sarmiento, Genaro Signol y los hermanos Juan y Néstor Torres llegaron de madrugada al aeropuerto de Manabo, la capital de Guinea Ecuatorial (y el único país africano donde se habla castellano). Allí los esperaban Celso Barreiros y Tafur. Ambos les exigieron la entrega de sus pasaportes antes de sacarlos del terminal aéreo sin pasar por aduanas y migraciones.

«Estábamos molestos, pero luego Barreiros aseguró que nos pagaría 1,200 euros al mes y aceptamos», recuerda Walter. Los dejaron en una casa y a la mañana siguiente, sin darles alimento, los llevaron a trabajar.

Barreiros los separó de inmediato. Walter fue trasladado a Bata, en la zona continental, y luego a Ebebiyin, cerca de la frontera con Camerún.

Ahí le encargaron la supervisión de una obra. De regreso, una semana después, Barreiros montó en cólera y lo acusó de errores inexistentes. Era en realidad un pretexto. «Todos ustedes son unas mierdas, la verdad es que los peruanos no me sirven para nada. Ahora vas a tener que devolverme el dinero de los pasajes de avión. Y no quiero quejas porque si me da la gana te devuelvo en cajón de madera», amenazó el español.

Walter tuvo miedo de protestar. Trabajó todo abril y cuando llegó fin de mes no recibió su sueldo. Para colmo enfermó de paludismo y ni aún así Barreiros le pagó un solo centavo de lo que le correspondía. Si no fuera por la ayuda de un puñado de guineanos con los que trabajaba, quienes hicieron una colecta y lo llevaron a un hospital, hoy no estaría en Lima para contarla. El 5 de mayo, ya recuperado, pidió a Barreiros que le pague aunque sea una parte, pero el español se rio en su cara y lo amenazó: «Yo aquí hago lo que quiero y hasta puedo desaparecerte si se me antoja. No te olvides que yo tengo tu pasaporte y sin ese papel de aquí no sales».

Con la ayuda de los pocos amigos que hizo, Walter abandonó la obra de construcción y huyó a Malabo, la capital, donde pudo reencontrarse con los otros peruanos con los que había viajado. Todos habían escapado de los maltratos y humillaciones de Barreiros. Tras reunirse, acordaron denunciar al español ante la embajada de ese país.

«Tuvimos que escondernos en un cuarto porque Barreiros había ordenado a los militares que nos buscaran. De pronto, Juan Torres se enfermó de paludismo y lo llevamos al hospital», afirma Walter.

El lunes 21 de mayo ocurrió lo que se temía: los militares ingresaron a la habitación. Afortunadamente, no los encontraron porque habían ido al hospital a visitar a Juan Torres. Alguien les aconsejó salir cuanto antes del país porque si los capturaban no regresarían con vida al Perú.

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Los peruanos volvieron a la embajada de España y suplicaron ayuda urgente. Inmediatamente, los funcionarios de esa legación diplomática llamaron a Lima para coordinar el retorno con Torre Tagle. El último martes, 22 de mayo, los cuatro compatriotas se reencontraron con sus familiares en el aeropuerto Jorge Chávez. «Barreiros no nos pagó nada y encima se quedó con nuestros pasaportes», se queja Walter.

Toda una joya

Gema Jiménez Raso es una guineana que vive exiliada en España debido a la la represión e intolerancia política que soporta su país. Sus reportajes aparecen enhttp://www.guinea-ecuatorial.net/inicio.asp . Con la colaboración de sus paisanos, que intercambian información en «Foro Guinea Ecuatorial» urlnovalido , Gema nos ayudó a destapar el velo de misterio que rodea a Barreiros.

El español cuenta con el apoyo del dictador Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, quien gobierna Guinea Ecuatorial desde 1979. Barreiros es, además, un colaborador de la Policía secreta. Siempre está armado y tiene amistades poderosas en los servicios de seguridad de la dictadura.

Vive en Guinea desde 1980. La familia de su esposa guineana está vinculada al gobierno. Uno de sus cuñados, Jerónimo Osa Osa Ekoro, ha ocupado altos cargos públicos. Barreiros reside en Malabo –la capital, ubicada en la isla Bioko– y su empresa se llama «Construcciones Ecuador».

Sus abusos laborales son conocidos por las autoridades de Guinea Ecuatorial y por la propia embajada de España. Barreiros ha llegado a la agresión física con sus obreros, incumple sus contratos y se niega a pagarles.

El 60 % de las obras ejecutadas por «Construcciones Ecuador» son financiadas por la Cooperación Española: residencias religiosas, centros escolares y hospitales para congregaciones, mientras que el 40 % restante son encargadas por el gobierno del dictador Nguema Mbasogo.

Que Celso Barreiros hace y deshace en esta alejada republiqueta africana ya nadie lo duda. No exageró este gallego de 45 años cuando les dijo a nuestros compatriotas que él podía hacer lo que se le antojara, incluso desaparecerlos.

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