Son años que se llevan adelante algunos trabajos de ayuda al desarrollo en nuestro país. Indudablemente ha habido algunos avances. Pero casi siempre han sido inferiores  a las previsiones y a las inversiones hechas, tanto económicas como en personal.

Es hora de preguntarse el porqué de este fracaso, que si bien puede ser considerado relativo, ha supuesto la muerte de muchos compatriotas que podrían seguir viviendo hoy.

 
 
Un economista ecuatoguineano se preguntaba hace poco por qué se siguen repitiendo algunos errores históricos evidentes  y las personas que deberían ser las beneficiarias  de las políticas de desarrollo siguen siendo, en su mayoría tan pobres como siempre.
 
 
Parece claro que, salvo contadas excepciones, las llamadas “ayudas oficiales” promovidas por el gobierno de nuestro país han sido un fracaso. Una de las razones  más importantes  es el “lazo” que une al gobierno con las grandes empresas de nuestro país. ¡ Cuántos presidentes de gobierno o jefes de estado viajan al exterior para apoyar proyectos económicos de empresas de su país en países más pobres¡ Tendrán derecho a hacerlo, lo que no es aceptable es “contabilizarlo como ayuda al desarrollo”… o en todo caso habría que preguntarse “¿ayudas al desarrollo de quién? ¿del que invierte o de quien acepta la presencia de esas empresas extranjeras?”
 
 
Junto a la “ayuda oficial” está la ayuda proporcionada a través de algunas ONG, a veces enfrentadas con las ayudas oficiales. Las ONG normalmente actúan de una forma directa en la sociedad y en los grupos humanos de los países pobres. De esta manera mantienen un contacto más cercano con las organizaciones de base de los países receptores de la ayuda.
 
 
Y el gobierno de nuestro país siempre antepone los intereses económicos de su pais y no los intereses personales, y una ONG tiene la posibilidad  de conocer directamente y organizar sus proyectos y programas tal como son deseados por nuestros compatriotas. 
 
Biyang

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