Tras varios años en un exilio circunstancial en el occidente, he podido ver la realidad de una Guinea Ecuatorial que necesita mucho para poder ser llamado estado independiente, por que he podido constatar que los alimentos proceden de Camerún y Nigeria.

La crónica de mi visita a Guinea es como sigue, en un determinado mes decidí regresar a mi país para poder ver a mis familiares y amigos que hacía años no veía. En la mañana sobre las 08:00h cojo el avión procedente del Líbano para recalar en Francia, para luego poder airearme con el buen tiempo de España y dar paso a un larguísimo vuelo a la madre patria.

Llegado a Madrid, cogí el avión del escudo de Guinea, nos costó salir debido a la costumbre animalada de parte de sus pasajeros que no entienden que el viajar en avión no es lo mismo que llevar un MKUEN en la espalda. Todo era un desastre, equipajes de manos que parecían cargamentos nucleares que apenas cabían en sus estanterías.

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Lo más curioso fue al llegar a Malabo sobre las 14:00H  y al llegar en el túnel de salida al avión, me encuentro con un militar que se puso a hacerme el cuestionario que jamás había vivido en mi vida. Bajamos escaleras en fila india para realizar el llamado reconocimiento facial, y la toma de la huella dactilar, lugar por donde perderíamos 2 horas debido a que el señor que realiza tal trabajo se encontraba ausente.

Me empezaba a preocupar por que apenas conocía a nadie, a pesar que llevo varios años viviendo en zonas de guerra por razones de trabajo, tales como Líbano, China, Libia en la era de Gadafi, nunca había pasado semejante miedo como el que pase en el aeropuerto de Malabo. El edificio del aeropuerto es muy diminuto, las personas se aglomeraban y no se podía distinguir del montón las personas que llegaban al país.

El miedo mío se acrecentaba más cuando tenía que esperar por la cinta a la espera de mis maletas, lugar por donde se estafaron varias maletas de compañeros de vuelo. Finalmente pude salir fuera del edificio del aeropuerto, para ahora poder tomar un taxi.

Todo era calamitoso, recuerdo que quien fue a cogerme en el aeropuerto me dijo, “ves las cosas como están, así sobrevivimos en ella, ten cuidado con lo que digas y con quien lo hables”. El taxista parecía estar más preocupado en cobrar que en dejarme en mi destino, donde nos habló el fang “lengua natal de los del continente”, preguntándome si salgo de fuera, le respondí que no y se echó a reír, con que se trataba  de un militar espía que se dedican a sonsacar informaciones a las personas.

Mi guía valiéndose de su astucia e inteligencia, al darse cuenta que el taxista era espía decidió parar el taxi a un kilómetro de dónde íbamos, haciendo desvíos para que el matón ese no sepa dónde nos metimos. Llegué a casa y al llegar me di un buen baño de agua fría, charle con la familia para después acostarme.

El día siguiente trate de pasear tomando un taxi donde subía más de uno,  me perdí por la ciudad, no por lo maravillosa que está, sino por el desorden que le caracteriza. Llegar a Guinea es fácil distinguir que hay una carencia de poder, por que un país con un poder sólido las cosas más simples se verían solventadas. Es como llegar a una casa donde no existe la disciplina entre sus moradores.

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Cayendo la tarde me dirigí en la zona más concurrida de la ciudad, pude ver como jovencitas de 16 años se prostituyen a escasos 800 km de la presidencia del gobierno. Todo me parecía muy penoso, mientras que yo disfrutaba del panorama los mosquitos no hacían más que picarme los pies y brazos para darme la bienvenida.

Días después decidí hacer un paseo por el hospital regional, donde vi personas de todo tipo, flacas, no se sabe si se debe a las estigmas del VIH, obesas, mujeres en mal estado y en condiciones lamentables, donde a escasos 100 metros se vende el pan para los enfermos y no enfermos y el bocadillo polvoriento empapado de los contaminantes que hay en el ambiente. Tras ver la realidad del hospital regional, decidí visitar la ciudad improvisada de Si popo, al llegar allí encontré una ciudad fantasma, donde el hospital la paz no tenía tantas personas como en el hospital regional, cosa que me dio a entender los motivos. Por otra parte pude constatar que los únicos portales que se podía leer en internet en Guinea y que hace un claro uso de su derecho que es informar sin ser censurados son EL BUZÓN Y DIARIO ROMBE.

Con todas estas cosas pude ver que el  pequeño país muy pronto se dividirá debido a la entrada incontrolada de extranjeros en el país. Posiblemente habrá una zona noble para los mulatos y blancos, los suburbios para los nativos, idéntica a la Sudáfrica que ha dejado Mandela.

Guinea ecuatorial necesita de unas mentes pensantes y no divagadoras como las que hay actualmente, continuará…..

Fuente: EL BUZON

Diario Rombe
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Un Comentario to: Guinea Ecuatorial: Malabo. La historia de un turista Parte1

  1. Amen

    marzo 7, 2014

    Es penosa la situacion de Guinea, pero los saqueadores del pais no ven lo mal que esta y eso que no has ido a la parte continental, el aeropuerto es una carpa y los aseos apestan a kilometros habiendo mujeres que limpian. Y si preguntas quien es el dueño de la empresa de la limpieza la respuesta correcta es: Un familiar de Obiang, que cobra millones pero es incapaz de invertir en productos de limpieza.
    Llegamos al Hospital General de Bata, creo que se lleva el premio al lugar mas asqueroso del mundo. Quien es el dueño de la empresa que se encarga de la limpieza, reformas y la asquerosa comida que dan en ese cementerio? Primo de Obiang bieeen…. Respuesta correcta.
    Bata, no tiene ninguna infraestructura, es una ciudad desordenada llena de chabolas y de cables electricos por todas partes en fin… Un desastre.

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