“Queridos amigos/as, lectores/as de Diario Rombe a lo largo de la lectura de esta   novela, tenemos el gusto de compartir con ustedes este párrafo que creemos a juicio de los reporteros de Diario Rombe es interesante para los jóvenes africanos que el   de mañana serán llamados a lideres nuestras naciones”. Recordar que los protagonistas son Tantcheu (líder político) y Essopi (ciudadano y amigo intimo del político) los dos amigos estudiaron durante su exilio en Europa.

 

Rebeldía, es una novela con   de tragedia griega, en un escenario del áfrica negra en defensa y es canto a la vez de la negritud, concepto y voz invocado por tantos pensadores desde que aimé césaire lo lanzara a los cuatro vientos. Inongo vi makomé, el autor, nos presenta la blanca   de la negritud en la bandeja de plata de una hermosa novela, bien construida, interesante y atrayente, en la que se propagan las esencias de la   de los poblados del áfrica negra, cuya muchachada agoniza y llora ante la impotencia de desembarazarse de las cadenas de los nuevos amos de aquellas tierras.

Es la historia de un hombre Africano llamado Essopi que un día decide inmigrar a España en busca de una vida mejor. Al cabo de veinte años de una estancia forzosa y llena de dificultades en Barcelona, ciudad donde reside, emprende un viaje a Camerún, su país natal. Muy pronto, lo que pensaba que iba a ser un viaje de vacaciones se transforma en una pesadilla. Experimenta un choque a su llegada a su tierra natal, y toma la decisión de salvar a su pueblo de la dominación de sus gobernantes y de la opresión de las fuerzas imperialistas occidentales, fuerzas representadas por España, Francia e Inglaterra. Trata asimismo de buscar su propia identidad y la del África negra, y lucha contra viento y marea para liberar ya no solo a África, sino a la humanidad entera de las cadenas del neocolonialismo, del imperialismo, del racismo, del materialismo, de las injusticias sociales y de los egoísmos de toda clase. 

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Como su título indica, Rebeldía es un llamamiento a la Revolución. Una revolución que tiene como objetivo devolver su dignidad no solo al África negra, sino a la humanidad entera.

Essopi: ¿Crees que saldremos adelante?

Tantcheu: Sí, saldremos, aunque con muchas dificultades. la crisis es profunda y abarca   el continente, pero con tiempo creo que podremos vencer ciertas dificultades. El   necesita a gente como tú, no comprendo tu obstinación en no querer afiliarte.

Essopi: Sé que el país necesita el esfuerzo de todos, por eso voy a volver lo más pronto posible y quedarme definitivamente, ya te lo dije en la última carta que te mandé.

Tantcheu: No te vayas por las ramas, sabemos que vas a volver, pero yo te estoy hablando de nuestro partido. Quiero que te afilies a él. Pensamos más o menos lo mismo, nuestros ideales han sido prácticamente los mismos; hemos compartido el exilio y combatido todas las dictaduras habidas en nuestro país desde que obtuvo su independencia, ¿por qué demonios te niegas a estar a mi lado cuando eres la persona de mi mayor confianza?

Essopi: Sabes muy bien que siempre he estado a tu lado y lo estaré si me necesitas, pero lo quiero hacer de una forma libre. Aportando ayudas puntuales, sin ocupar nunca un puesto en la política. Sé que es difícil, pero también es difícil para mí verme atado en un puesto político. Hemos combatido la dictadura juntos y ahora cada uno puede dedicarse a lo que le gusta. Tú a la política y yo a lo que hago. y como te he dicho, si hubiera algo que pudiera aportar a vuestro partido, no dudaré en ningún momento en hacerlo.

Tantcheu: Desde siempre he reconocido y admirado tu capacidad. Me gustaría tenerte a mi lado. Tú y yo hemos vivido mucho tiempo fuera del país, aunque al mismo tiempo, estábamos presentes aquí, porque nuestros pensamientos y nuestras almas seguían en Camerún, en nuestra tierra. Siempre estuvimos al tanto de lo que acontecía. “huimos de la dictadura y luchamos contra ella, ahora podemos decir con orgullo pero con prudencia que la hemos vencido. Ven a ayudarnos a terminar de enterrarla y a formar una sociedad nueva. Quiero que te ingreses en mi  , aunque sea como independiente y nos ayudes a ganar las elecciones presidenciales de dentro de tres años.

Essopi: Sabes que puedes contar con mi colaboración, pero recuerda que no deseo ningún puesto político en la administración.

Tantcheu: Seria la mejor forma de ayudarme y de ayudar igualmente a nuestra nación. Acepta por lo menos un ministerio al principio, y a los dos o tres años, cuando la cosa esté más estabilizada, te retiras.  Te prometo entonces no te retendré si no es necesario.

Essopi: Me lo pones muy difícil, tantcheu. Algunos como yo habíamos luchado con honestidad, y sin ninguna ambición de ocupar un puesto de relevancia en el gobierno ni en la administración. Sólo queríamos liberar a nuestro país de las garras del tirano, para poder vivir en él en paz. y confiábamos en que, después, los verdaderos profesionales de la política como tú tomarían el relevo y el timón. En la política no debe haber, y no hay, carnés de especialistas, pero sí la oportunidad de permitir la entrada a todo aquel ciudadano que tenga capacidad de aportar algo.

Lo único que te puedo garantizar es que me incorporaré a tu equipo para ayudarte a preparar las elecciones, siempre que el proyecto me ilusione. Para ello me gustaría  que me aclararas ciertas cosas. Porque estoy lleno de dudas.

Tantcheu: ¿Qué dudas tienes?

Essopi: No sé, la verdad es que no me aclaro. Me gustaría saber, por ejemplo, hacia dónde se dirige nuestro país, nuestra gente, los mayores, en los jóvenes, los niños.. Los veo casi a todos, y yo incluido, en la confusión, con una ignorancia total de lo que somos y adónde vamos. No parece haber rumbo. El saber quiénes éramos formó siempre parte de nuestra vida tradicional, todo estaba bastante claro a pesar de la pobreza material en que vivíamos. No sé. ¿Qué crees tú, por ejemplo, que ha variado en el aspecto social después del cambio de régimen político?

Tantcheu: lo que veo es que quieres preguntarme sobre lo que se ha hecho desde que algunos como yo regresamos. Creo que hemos hecho bastante, quizá no todo lo que debíamos, pero sí te puedo asegurar que no hemos descansado. El partido ha luchado fuertemente para el restablecimiento de la democracia. Ésta es ya una realidad, lo puedes notar tú mismo. aquí estamos tú y yo charlando tranquilamente. has podido leer los periódicos y has notado que dicen lo que quieren, y no fue nada fácil arrancar esos derechos de los que forman el gobierno actual, muchos de los cuales estaban también en el gobierno del antiguo régimen, pero a pesar de todo lo conseguimos. Pero te diré más: yo sí creo que nuestra gente sabe a dónde vamos. Tienen esperanzas en nosotros porque ven que luchamos honradamente para transformar la vida de este país, por el bien de todos.

Essopi: pero esta lucha de la que me hablas, la orientación, ¿crees de veras que son las que tú y yo y otros soñábamos para nuestro país cuando estábamos en  Europa? ¿Tus palabras no te recuerdan un poco a las de nuestros antiguos dictadores?.

Tantcheu: No voy a enfadarme contigo, ni tampoco me sentiré ofendido, pero te ruego que no vuelvas a compararme con esa gente.

Essopi: algunos están en el gobierno actual, y tratas con ellos, y tratas con ellos. Ironizo essopi.

Tantcheu: Tú lo has dicho trato con ellos, pero no soy uno de ellos. Han cogido el tren de la democracia y hemos de seguir las reglas del juego. Por eso te pido precisamente que vengas a ayudarnos a arrojarles del lugar donde están, para que no sigan haciendo daño a la nación.

Essopi: No hablaba de eso. lo que quería decirte es que cuando me hablas de la meta a conseguir en un estado como el nuestro, tiendes a emplear el mismo lenguaje que otros emplearon anteriormente, y que ambos criticamos en un momento. y ahora se diría que lo que pretendes es hacer lo mismo. Es decir, copiar a rajatabla lo que nos dicta occidente; lo que significa volver a someternos a sus reglas y a sus métodos. Convertirnos una vez más en esclavos de sus caprichos, injusticias, industria, comercio……

Tantcheu: Yo no diría sometimiento, sino colaboración, intercambios, cooperación, etcétera. Es una realidad que, queramos o no, no puede faltar en la vida social moderna. Occidente tiene las llaves de muchas cosas, lo único que podemos hacer es aprovechar para que se nos abran las puertas, pero evitando lo que precisamente temes, lo mismo que tememos todos nosotros, ser sus vasallos.

Essopi: Yo no. Mi problema es vuestra orientación política.

Tantcheu: ¿Qué pasa con nuestra orientación política?

Essopi: No me convence.

Tantcheu: Pues debería convencerte y te convencerá cuando todo esté elaborado.

Essopi: Un programa o proyecto como el que me has explicado esta mañana, y que tiende a someter a un pueblo que quiere ser soberano, no se diferencia en nada de muchos otros que tú y yo criticamos tiempo atrás.

Tantcheu: ¿Quién habla de sometimiento? utilicé esta mañana la palabra cooperación, y si quieres colaboración….

Essopi: ¿Qué cooperación pretendéis?

Tantcheu: No te puedo hablar de una cooperación, sino de varias. Todas las que nos ayuden a atajar el problema del paro. El gobierno actual no consigue hacer nada. Nosotros pretendemos que occidente invierta todo lo que pueda aquí. Que abran fábricas aquí, que muchos de los productos manufacturados que importamos se fabriquen aquí, esto proporcionara puestos de trabajo a la gente. Estamos precisamente en conversaciones con una firma americana que está dispuesta a montar dos fábricas de tabaco en Camerún si ganamos las elecciones.

Essopi: ¡Maldita sea, tantcheu! ¿Cómo puedes haber cambiado tanto en tan poco tiempo? ¿Qué diablos ha pasado para que seas precisamente tú el que proyecte este tipo de política? ¡No me lo puedo creer!

Tantcheu: ¿Y dónde diablos ves tú el mal?

Essopi: el mal está en todo lo que me cuentas, y tú lo sabes. Hablemos primero de tus fábricas de tabaco: sabemos hoy el esfuerzo y el dinero que todo occidente está invirtiendo en la publicidad contra el tabaco. Todavía estabas en Europa cuando todo aquello empezó, y ambos lo comentamos varias veces. Los efectos nocivos de la nicotina les obligan a luchar por la disminución de su consumo, e incluso por la desaparición del mismo en sus territorios. Pero para no perder del todo los beneficios económicos que su producción otorga, quieren desviar su consumo a los países del tercer mundo, entre éstos, los nuestros. Sobre todo sabemos que los propios consumidores occidentales rechazan el tabaco, ¡porque es un puro veneno! y tú, que ahora tienes la posibilidad de luchar y poner fin a esa locura, te conviertes en el abanderado de las multinacionales. Y lo mismo que los fabricantes y traficantes de armas, estás dispuesto a regalarnos los muertos, y a ellos nuestro dinero.

Tantcheu: Vemos ese peligro, y somos conscientes de él. Pero aunque nos repugne, ahora mismo no podemos hacer otra cosa. Estamos atrapados, y urge ofrecer algo a la población. La gente necesita trabajar, hay demasiado paro, te lo repito.

Essopi: ¡Y una mierda! –exclamó-. No me cuentes nada de lo que ya sé. Todos conocemos nuestra dramática situación. Sus efectos los vivimos en Europa viendo el humillante desembarco masivo de nuestros jóvenes, cruzando las fronteras desesperadamente, consiguiéndolo unos, o pereciendo en el intento otros.

Tantcheu: ¡Lo sé, maldita sea!

Essopi: Pero no puedes pretender solventar la crisis creando unos cuantos miles de puestos de trabajo para después, a corto y largo plazo, cargarte a millones de personas. Observa a tu alrededor. Sal y recorre el país, fíjate en la falta de infraestructuras hospitalarias. No conseguimos todavía atender a todos los enfermos de paludismo, que causa un montón de muertes cada minuto, ni las otras enfermedades endémicas a las que se ha sumado la avalancha de cirrosis hepáticas causadas por las bebidas alcohólicas, y los cánceres desconocidos que van a producir a causa de los vertidos tóxicos que otros salvadores de patrias como tú, tuvieron la brillante idea de traer y propagar, y ahora tú no quieres regalar más todavía.

Tantcheu: ¡Maldita sea, essopi, no me compares con ésos, ni me confundas con ellos! –gritó tantcheu fuera de sí-. Las cosas desde arriba se ven de otra forma, aunque todavía no estemos del todo arriba.

Essopi: ¿Y sin embargo ya entra en tus planes, envenenar a tu pueblo sin ningún escrúpulo? –ironizo essopi con una voz más calmosa-.

Tantcheu: ¡Mira no me saques de mis casillas1 creo que lo primero que piensa cualquier persona cuando aspira a gobernar y tiene todas las probabilidades de conseguirlo como nosotros las tenemos, es pensar en primer lugar en su pueblo, y en lo que hacemos. Camerún está mal, muy mal, igual que los demás países del entorno. Lo único que intentamos es buscar remedios para corregir esta situación. La idea de instalar esas fábricas no es más que un posible remedio, no del todo bueno, pero válido.

Pero la verdad es que necesitamos inversiones, y tenemos que empezar a buscarlas sea donde sea. Tenemos que buscar soluciones válidas que ofrecer al electorado. No podemos llegar a las elecciones con las manos vacías, y subir después al poder y hacer exactamente lo mismo que el gobierno actual, es decir, nada, porque la tasa de paro aumenta y aumenta cada día. –tantcheu como cualquier político de la oposición, encontraba su razón de ser en la demostración de que el hombre que gobierna no lo hace bien-. Necesitamos urgentemente promesas de inversiones extranjeras, aunque nos asqueen los métodos de los países que han de hacérnoslas. De verdad, essopi, no es posible actuar de otra manera. Desde hace algunos meses, los responsables políticos y económicos del partido no hacemos más que dar vueltas y vueltas buscando soluciones mejores y menos repugnantes y, créeme, no las encontramos. Nuestras antiguas ideas de cambiarlo todo radicalmente son hoy por hoy inaplicables.

Essopi: No sabía que cuatro años fueran una eternidad insuperable. Porque hace tan sólo cuatros años tú y yo comentamos este tema en Barcelona cuando fuiste a verme, meses antes de emprender el viaje de retorno al país. y no era la primera vez que lo hablábamos. lo analizamos muchas veces y coincidíamos en que esta situación concreta del paro y de la miseria masiva de nuestros pueblos se debía al derrumbe del antiquísimo edificio de la injusticia construido sobre nosotros hace quinientos años.

Por entonces, España y toda Europa se preparaban para celebrar el quinto centenario de sus victorias imperiales y coloniales. Nos sentíamos humillados, aunque no teníamos nada que objetar. Era legítimo que quien pudiera festejarse las victorias conseguidas en el pasado o en el presente. Pero nuestra esperanza se basaba en el derrumbe definitivo del viejo y sólido castillo donde nos encerraron, porque con el tiempo se transformó en una autentica cárcel para nosotros.

No es casualidad que la situación afecte a toda el áfrica negra por igual. Sentíamos cierta alegría, aun cuando sabíamos que el desplome de ese viejo caserón sobre nosotros nos causaría mucho daño, y nos haría derramar mares de lágrimas.

Estamos de acuerdo que los muros de ese viejo caserón eran sólidos y fuertes, y que su caída aplastaría a mucha gente. Al menos a más de dos generaciones. Conocíamos esta realidad tantcheu, y nos preparábamos para afrontarla.

Tantcheu: Escúchame, estoy cansado de que me faltes continuamente al respeto. Desde esta mañana no haces más que llevarme la contraria. ¡No soy un estúpido, y tú lo sabes! una cosa son los planes de la niñez o de la juventud, y otra la realidad del momento. Estamos atrapados, atados y vigilados. Sólo podemos librarnos de esta vigilancia valiéndonos de la astucia y del cerebro. Si hemos de esperar la caída total de ese edificio y luego quedarnos en la intemperie, ¿por qué no evitar, de momento, la caída de los muros que quedan en pie, para que nos sirvan de protección, y mientras tanto construir las partes ya completamente destruidas? ¿no piensas que sería también otra solución construir murito a murito, sin quedarnos del todo en la calle, y cuando el poderoso enemigo quiera darse cuenta, estar ya refugiado en nuestra propia casa y muy bien protegido?

Essopi: Esta solución podría ser una posibilidad, pero no es la buena. Es una huida hacia delante, una demagogia barata de tu parte.  Sabes que aplicar este sistema es crear otra situación de adicción, que requerirá en el futuro más parches, para atajar la emergencia del momento como hasta ahora. Lo siento pero no estoy de acuerdo contigo, no puedo seguir tu juego.

Tantcheu: No estás de acuerdo porque tú nunca estás de acuerdo con nada. Lo tuyo es perpetuarte en la protesta, en las discordias. Si no es así dime tú cómo se puede levantar Camerún o toda áfrica negra en este momento. ¿Cómo aliviar la angustia de la gente?

Essopi: No lo sé todavía.

Tantcheu: No lo sabes todavía, repitió tantcheu con expresión triunfalista. No tienes ninguna respuesta ni ninguna solución. Críticas a los que se han molestado en buscar alguna y sólo lo dices conocer la enfermedad, que áfrica negra se derrumba, pero no tienes ningún remedio que alivie apenas un solo síntoma, y te opones a los remedios de otros. ¡El que me decepciona eres tú!

Essopi: Es verdad que todavía no dispongo de ese remedio, pero esperaba que tú, yo y muchos otros lo buscáramos juntos, y con bases seguras. lo que no esperaba es que vosotros optarais por el veneno de efecto retardado ante las prisas que dan la ambición de poder.

Pueden visitar la web del autor: http://www.inongovimakome.com/

 

 

 

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