Al pasear por el corazón del barrio de El Carmen, en Valencia (España), pocos sospecharían que detrás del elegante escaparate de una agencia inmobiliaria podía esconderse una historia de sociedades familiares, inversiones millonarias y decenas de personas que hoy reclaman la devolución de sus ahorros. En el número 3 de la calle Santa Teresa destacaba un llamativo letrero: «Wanderlust Realty: Smart Investment». La agencia se presentaba como una moderna agencia especializada en inversiones inmobiliarias, gestión de proyectos y asesoramiento financiero. Todo transmitía una imagen de profesionalidad, solvencia y éxito.
Sin embargo, la documentación analizada por Diario Rombe revela que Wanderlust Realty no era la verdadera estructura empresarial, sino la marca comercial bajo la que operaba Trámites y Gestiones Nors S.L., una sociedad constituida el 29 de noviembre de 2018 con un capital social de 3.000 euros, el mínimo exigido por la legislación española.

La empresa fue domiciliada en la calle Josep Alminyana i Vallés número 4, en Valencia, y nació bajo un control estrictamente familiar. Guillermo Ela Nsuga fue nombrado administrador único, mientras que Miriam Ela Nsuga asumió funciones como apoderada solidaria. Desde esa sociedad se articuló la estructura jurídica que, posteriormente, utilizaría el local de la calle Santa Teresa bajo la marca comercial: Wanderlust Realty Ltd.
Según la documentación examinada por Diario Rombe y los testimonios recabados durante esta investigación, fue desde ese establecimiento donde se ofrecieron proyectos millonarios de inversión inmobiliaria a ciudadanos españoles con la promesa de obtener elevadas rentabilidades mediante operaciones de compra, reforma y reventa de viviendas. Varios de los inversores consultados sostienen que, tras entregar importantes cantidades de dinero, nunca recuperaron el capital comprometido. “Simplemente África Estrada había desaparecido”, lamenta una víctima.
Al frente de esa actividad figuraba África Ela Nsuga, conocida públicamente como África Estrada tras su matrimonio con Johnny Alexander Estrada. Hija del político y empresario ecuatoguineano Marcelino Oyono Ntutumu Eyi, conocido como Abigui, comparte junto a su hermano Guillermo distintos proyectos empresariales vinculados al entramado de su padre que opera entre Canadá, Estados Unidos, Luxemburgo y España.
Pero la historia de África Estrada no comenzó en Valencia a partir de 2018. La apertura de la marca comercial Wanderlust Realty representó únicamente la penúltima etapa de una trayectoria empresarial que, durante años, fue construyéndose a través de distintas operaciones mercantiles desarrolladas en Estados Unidos.
A partir de documentos mercantiles, procedimientos judiciales y testimonios de afectados, Diario Rombe reconstruye cómo evolucionó la red de África Estrada (África Ela Nsuga) hasta desembocar en España, donde alcanzó su mayor dimensión mediante operaciones de compra, reforma y reventa de viviendas —los conocidos house flips— que hoy concentran buena parte de las denuncias y reclamaciones económicas.
El origen: una empresa canadiense
Para comprender cómo África Estrada (África Ela Nsuga), llegó a construir la red empresarial que años más tarde operaría en España y Estados Unidos, es necesario retroceder más de una década. El 28 de diciembre de 2011, su padre, Marcelino Oyono Ntutumu Eyi, dio un paso decisivo en la expansión internacional de sus negocios con la adquisición de Aero Logistics America Inc., una compañía registrada en Canadá y dedicada a las actividades aeronáuticas y logísticas y servicios aeroportuarios.
La elección del lugar de registro no fue casual. La sociedad no se constituyó en grandes centros financieros como Toronto o Montreal, sino en el territorio de Yukón, una región del noroeste canadiense que históricamente ha ofrecido determinadas ventajas administrativas para la constitución de sociedades mercantiles y un mayor grado de discreción sobre la información corporativa disponible al público.

Al frente de Aero Logistics America figuraba el patriarca, Marcelino Oyono Ntutumu, como director, presidente y consejero delegado. Los documentos corporativos sitúan el domicilio de Marcelino en una vivienda ubicada en la calle Beltrán Báguena, en Valencia. En esa misma dirección aparece también el empresario español Carlos Rodrigo Blanch Sanz, quien figuró como director y director financiero (CFO) de Aero Logistics America desde septiembre de 2013 hasta su cese formal registrado en el registro mercantil de Yukon en noviembre de 2017. Su papel resulta especialmente relevante porque asumía la gestión financiera de las empresas de Marcelino Oyono Ntutumu con presencia en Canadá, Luxemburgo y España.
Es precisamente en este momento cuando los hijos de Marcelino Oyono Ntutumu comienzan a asumir responsabilidades dentro de los negocios del patriarca. Los registros corporativos muestran por primera vez a África Ela Nsuga (Africa Estrada) formando parte de la dirección de una de las empresas del grupo. Fue nombrada directora administrativa (Chief Administrative Officer, CAO), mientras que su hermano Guillermo Ela Nsuga asumió el cargo de director de operaciones (Chief Operating Officer, COO) y Marcelino Oyono Nsuga ocupó el cargo de asistente administrativo y contable en Aero Logistics America Inc.
Aquellos nombramientos marcaron el inicio de una participación que iría mucho más allá de un simple cargo societario. Con el paso de los años, ambos hermanos ocuparían posiciones relevantes en las empresas creadas por la familia, especialmente en Trámites y Gestiones Nors S.L., la sociedad que serviría de soporte jurídico a Wanderlust Realty y a las operaciones desarrolladas posteriormente en Valencia.
MirAfri Consulting: la primera pieza visible del entramado
Tres años después del registro de Aero Logistics America Inc en Canada, apareció presuntamente el primer proyecto empresarial vinculado directamente a África Ela Nsuga (África Estrada). Según consta en su perfil profesional de LinkedIn, que continúa accesible aunque sin actualizar desde hace años, desde noviembre de 2014 figura como fundadora y propietaria de MirAfri Consulting, presentada como una firma con sede en Sacramento (California).
Sin embargo, la revisión realizada por Diario Rombe de los registros mercantiles consultables en Estados Unidos no ha permitido localizar ninguna sociedad inscrita bajo la denominación MirAfri Consulting. La ausencia de ese registro no permite concluir que la actividad no existiera, pero sí plantea que MirAfri Consulting podría haber operado como una marca comercial bajo el amparo de otra sociedad mercantil distinta, o mediante una estructura jurídica diferente que no ha podido ser identificada con la documentación disponible hasta la fecha.
El relato adquiere especial relevancia cuando Africa Estrada afirma en su perfil de Linkedin que la empresa pasó de gestionar proyectos de pequeña escala a dirigir grandes contratos comerciales. Entre los logros que atribuye a MirAfri Consulting destaca haber dirigido íntegramente la división de proyectos de una «compañía multinacional de aviación». A primera vista, esta referencia parece aludir a una empresa externa de gran tamaño.
Mientras presentaba MirAfri Consulting como una consultora independiente registrada en Sacramento (EEUU), África Ela Nsuga ocupaba simultáneamente un puesto directivo en Aero Logistics America Inc., la compañía aeronáutica presidida por su padre y en cuya dirección también participaba su hermano Guillermo.
La conexión entre ambas estructuras adquiere mayor consistencia al analizar la huella digital de MirAfri Consulting. Una revisión de archivos indexados por motores de búsqueda permitió localizar una página del portal oficial de Aero Logistics America titulada «Aircraft Parts On Sale – Aero Logistics America», destinada a la comercialización de componentes y equipos aeronáuticos.
Lo relevante no era únicamente el contenido de esa página, sino la información contenida en sus metadatos. En ellos aparece de forma expresa el nombre de MirAfri Consulting, asociado a referencias internas de inventario y a la descripción de distintos equipos ofertados por la compañía. Entre los productos identificados figura, por ejemplo, un procesador TCAS, un sistema diseñado para prevenir colisiones entre aeronaves, ofertado por un valor aproximado de 9.000 dólares.
La presencia de MirAfri Consulting en la infraestructura digital de la empresa de su padre, Aero Logistics America constituye un elemento documental que evidencia la estrecha relación existente entre ambas entidades a la que África Estrada atribuye a MirAfri Consulting “haber dirigido íntegramente la división de proyectos de una compañía multinacional de aviación».. Lejos de aparecer como una consultora inmobiliaria completamente ajena a Aero Logistics America, la información analizada sugiere que ambas formaban parte de una misma estructura empresarial.
En ese contexto, la «multinacional de aviación» mencionada por África Ela Nsuga en su perfil profesional podría no corresponder a un cliente externo, sino a la propia organización empresarial dirigida por su padre y en la que ella misma desempeñaba funciones ejecutivas junto a su hermano Guillermo Ela Nsuga. La documentación analizada por Diario Rombe sitúa, así, los primeros pasos de África Ela Nsuga dentro de un entramado empresarial familiar cuya expansión continuaría años después en Estados Unidos y España.
El nacimiento del «Grupo Valencia»: el modelo inmobiliario que más tarde llegaría a España
Después de proyectar en internet una imagen de empresaria especializada en ingeniería, construcción y dirección de proyectos a través de la misteriosa empresa, MirAfri Consulting, África Ela Nsuga —posteriormente conocida como África Estrada— dio un paso más en su actividad empresarial.
Entre 2016 y 2017, junto a su esposo, Johnny Alexander Estrada —el hombre que opera en la sombra—, comenzó a construir en Estados Unidos una estructura societaria diseñada para desarrollar operaciones inmobiliarias de compraventa, rehabilitación y reventa de viviendas. Aquella organización empresarial, articulada bajo la marca «Valencia», terminaría convirtiéndose en el núcleo de todas sus actividades inmobiliarias antes de su llegada a España a principios de 2019.

Los registros mercantiles muestran que, aunque las sociedades fueron constituidas de forma independiente, todas permanecían bajo el control del mismo entorno familiar y desempeñaban funciones complementarias dentro de una misma estrategia empresarial.
La primera de ellas fue Valencia Property Pros, LLC, constituida el 1 de agosto de 2016 en el estado de Nevada. La elección de Nevada tampoco fue casual. Este estado estadounidense es ampliamente conocido por ofrecer ventajas fiscales, un elevado grado de confidencialidad corporativa y una importante protección patrimonial para los propietarios de sociedades mercantiles.
Pocas semanas después, Valencia Property Pros fue registrada también en California para operar directamente en uno de los mercados inmobiliarios con mayor dinamismo del país. Esta sociedad se convirtió en la pieza central del grupo. Era la empresa encargada de localizar oportunidades de inversión, adquirir inmuebles, negociar con vendedores, gestionar las operaciones de compraventa y relacionarse con potenciales inversores.
Alrededor de ella comenzó a levantarse una estructura empresarial diseñada para controlar todas las fases del negocio inmobiliario. En abril de 2017 nació Valencia Lending, LLC, una sociedad registrada en California cuya actividad oficial consistía en conceder supuestos préstamos destinados a operaciones inmobiliarias. Según varios testimonios recopilados durante esta investigación, esta empresa era presentada a potenciales inversores como la entidad encargada de financiar los proyectos desarrollados por el grupo, reforzando así la imagen de solvencia financiera de la organización.
Dos meses después, en junio de 2017, se constituyó la tercera empresa, Valencia Construction, Inc., la empresa responsable de ejecutar las obras de rehabilitación de los inmuebles adquiridos. El funcionamiento del grupo respondía a un esquema perfectamente integrado. El objetivo consistía en obtener beneficios mediante la compra de inmuebles a bajo precio, su rehabilitación integral y su posterior venta a un precio superior, una estrategia ampliamente conocida en el mercado inmobiliario estadounidense como «house flipping”.
Los registros de propiedad consultados por Diario Rombe muestran que Valencia Property Pros desarrolló una actividad significativa durante un periodo de tiempo corto. La investigación ha identificado, al menos, catorce inmuebles vinculados directamente a la sociedad en distintos puntos de California antes de que sus operaciones comenzaran a deteriorarse.
Sin embargo, el crecimiento del grupo ocultaba una realidad mucho menos favorable. Mientras aumentaba el número de operaciones inmobiliarias, también empezaban a acumularse retrasos en las obras, sobrecostes de construcción, tensiones de tesorería y conflictos con socios e inversores.
Aquellas dificultades marcaron el inicio del declive del denominado «Grupo Valencia». Lo que inicialmente parecían problemas propios del crecimiento empresarial terminaría desembocando en uno de los litigios civiles más relevantes que afrontaron Johnny Alexander Estrada y África Estrada en California.

Las primeras grietas del Grupo Valencia: El colapso judicial
Durante sus primeros años de actividad, el denominado Grupo Valencia proyectó una imagen de expansión y éxito dentro del mercado inmobiliario californiano. A través de Valencia Property Pros, Valencia Lending y Valencia Construction, África Estrada y Johnny Alexander Estrada habían construido una estructura empresarial destinada a controlar todas las fases del negocio: adquisición de inmuebles, financiación, rehabilitación y posterior venta.
Sin embargo, detrás de esa imagen de crecimiento comenzaron a aparecer problemas que terminarían debilitando el entramado empresarial de los Estradas. A medida que aumentaba el número de operaciones inmobiliarias, también crecían los costes de construcción, las necesidades de financiación y las dificultades para completar algunos proyectos dentro de los plazos previstos.
La tensión alcanzó uno de sus puntos críticos en 2018, cuando Valencia Property Pros, LLC y Valencia Construction, Inc. iniciaron una relación empresarial con DDH Home Solutions, LLC, una firma inversora que aportaría capital para desarrollar varios proyectos inmobiliarios en California.
Según la documentación judicial analizada por Diario Rombe, el acuerdo contemplaba la adquisición, rehabilitación y posterior venta de tres viviendas situadas en Oakland y San Pablo, dos mercados inmobiliarios con una elevada demanda y expectativas de rentabilidad.
Sobre el papel, el acuerdo beneficiaba a ambas partes. Johnny Alexander Estrada y África Estrada aportaban, a través de sus sociedades, la gestión de los proyectos inmobiliarios y la ejecución de las obras, mientras que DDH Home Solutions proporcionaba la financiación necesaria para desarrollar las inversiones. Sin embargo, los proyectos comenzaron a desviarse rápidamente de las previsiones iniciales.
Los costes de construcción aumentaron de forma considerable y fue necesario activar las denominadas capital calls, cláusulas contractuales mediante las cuales los socios debían realizar nuevas aportaciones de capital para mantener la viabilidad de las promociones.
De acuerdo con la demanda presentada posteriormente ante la Corte Superior del condado de Santa Clara, Johnny Alexander Estrada y África Estrada se comprometieron a realizar las aportaciones económicas que les correspondían. Sin embargo, según sostienen los demandantes, esos fondos nunca llegaron a desembolsarse.
Como consecuencia, DDH Home Solutions tuvo que asumir en solitario nuevos costes de financiación y construcción para evitar la paralización de las obras. A partir de ese momento, la situación económica de los proyectos comenzó a deteriorarse de forma acelerada.
A finales de 2018, las promociones acumulaban importantes retrasos respecto a los plazos inicialmente pactados. Los contratos contemplaban penalizaciones de 250 dólares diarios por cada jornada de demora, incrementando aún más las pérdidas económicas. Finalmente, Valencia Construction LLC fue apartada de los proyectos y la relación entre ambas partes quedó completamente rota.


La auditoría que destapó el entramado del Grupo Valencia
Tras la ruptura de la relación empresarial, DDH Home Solutions inició una revisión interna de la documentación económica de los proyectos con el objetivo de reconstruir el destino de los fondos invertidos y determinar las causas del deterioro financiero de las promociones.
La auditoría incorporada posteriormente al procedimiento judicial describía una situación especialmente preocupante. Según la demanda civil presentada ante la Corte Superior del condado de Santa Clara, Johnny Alexander Estrada y África Estrada no habrían llevado ningún registro contable ni libros de cuentas que permitieran conocer con precisión la gestión económica de Valencia Construction, Inc.
Los demandantes sostenían que esa ausencia de documentación contable no respondía a una simple deficiencia administrativa. En su escrito afirman que formaba parte de una actuación deliberada destinada a impedir el seguimiento del dinero aportado por los inversores y a dificultar la identificación del destino final de parte de esos fondos, que, según su versión, habrían sido desviados para fines ajenos a los proyectos inmobiliarios objeto de la inversión.
La revisión también puso de manifiesto la existencia de diversas cargas económicas que afectaban a las propiedades incluidas en la operación. Entre ellas figuraban reclamaciones fiscales y otras obligaciones económicas que, según DDH Home Solutions, eran completamente ajenas a los proyectos desarrollados conjuntamente.
Uno de los episodios más significativos se produjo cuando los inversores tuvieron que desembolsar 18.735,86 dólares para saldar una deuda con la Franchise Tax Board, la agencia tributaria del Estado de California, con el fin de desbloquear la venta de una de las viviendas incluidas en la operación.
La demanda de 1,3 millones de dólares y el derrumbe del Grupo Valencia
Las conclusiones de la auditoría sirvieron de base para la demanda presentada por DDH Home Solutions contra Johnny Alexander Estrada, África Estrada y varias de las sociedades que integraban el Grupo Valencia. A medida que avanzaba el procedimiento, el litigio dejó de centrarse únicamente en los incumplimientos contractuales y pasó a cuestionar la propia estructura empresarial utilizada por el matrimonio Estrada.
La documentación judicial examinada por Diario Rombe muestra que el tribunal analizó si las distintas sociedades controladas por la pareja funcionaban realmente como empresas independientes o si, por el contrario, constituían una única estructura utilizada para desarrollar su actividad empresarial.
Tras examinar la documentación aportada durante el procedimiento, la Corte concluyó que concurrían los elementos necesarios para aplicar la doctrina jurídica conocida como alter ego, una medida excepcional que permite levantar el velo societario cuando una empresa ha sido utilizada de forma indebida y existe una identidad sustancial entre la sociedad y sus propietarios.
En la práctica, esa decisión significó que Johnny Alexander Estrada y África Estrada no podían ampararse únicamente en la personalidad jurídica de sus empresas para eludir las responsabilidades derivadas del litigio.
El procedimiento terminó con una condena económica superior a 1,3 millones de dólares, cantidad que incluía las indemnizaciones reclamadas, intereses acumulados y otros conceptos reconocidos judicialmente.
La resolución supuso el colapso definitivo del denominado Grupo Valencia. Las empresas que durante años habían proyectado una imagen de éxito dentro del mercado inmobiliario californiano quedaron inmersas en una espiral de reclamaciones económicas, conflictos judiciales y problemas financieros que terminaron por paralizar su actividad.
Cuando el entramado empresarial estadounidense comenzaba a desmoronarse, África Ela Nsuga ya había iniciado una nueva etapa al otro lado del Atlántico. Mientras acreedores, antiguos socios e inversores trataban de recuperar su dinero ante los tribunales de California, una nueva estructura societaria empezaba a tomar forma en la Comunidad Valenciana, España.

De California a Valencia: el nacimiento de Wanderlust Realty
Mientras en California avanzaba el procedimiento judicial que acabaría destapando el funcionamiento del Grupo Valencia y culminaría con una condena superior a 1,3 millones de dólares contra Johnny Alexander Estrada, África Estrada y varias de sus sociedades, al otro lado del Atlántico comenzaba a tomar forma una nueva estructura empresarial.
En la Comunidad Valenciana, Guillermo Ela Nsuga —hermano de África Ela Nsuga— empezó a preparar el desembarco de la familia en el sector inmobiliario español. Aunque nunca figuró como administrador de la futura inmobiliaria, Expedito Ela Nsuga, responsable de la contabilidad de los negocios familiares en España, aparecía como persona de contacto en distintos directorios empresariales donde la sociedad estaba inscrita.
El 29 de noviembre de 2018, Guillermo Ela Nsuga y Miriam Ela Nsuga constituyeron Trámites y Gestiones Nors S.L. Menos de un año después, el 19 de septiembre de 2019, África Estrada fue nombrada apoderada solidaria de la sociedad, cargo que desempeñó hasta junio de 2024. El objeto social de la empresa ya anticipaba la actividad que desarrollaría posteriormente: la gestión y administración de bienes inmuebles.
Antes de iniciar esta nueva etapa, el matrimonio Estrada eliminó de Internet buena parte del rastro de su actividad empresarial en Estados Unidos. Páginas web, perfiles corporativos y referencias a las sociedades que habían operado en California desaparecieron progresivamente de la red. Sin embargo, los registros mercantiles, los archivos judiciales y las copias conservadas en servicios de archivado digital permiten hoy reconstruir aquella trayectoria empresarial.
La nueva marca ya no sería Grupo Valencia, sino Wanderlust Realty. El 24 de agosto de 2019, la inmobiliaria inauguró su presencia en Instagram con un mensaje sencillo pero efectivo: «Ayudando a clientes a encontrar oportunidades de inversión en Valencia». Detrás de esa imagen moderna y profesional comenzó una estrategia de captación basada, sobre todo, en generar confianza.
Los primeros contactos llegaban a través de correos electrónicos enviados a propietarios que buscaban agencias para alquilar o vender sus viviendas.
Uno de ellos recuerda cómo conoció a África Estrada: «Recibí su correo, quedamos para hablar y me pareció una agente muy preparada. Se vendía muy bien. Era una mujer afroamericana que aparentaba tener una amplia experiencia en el sector inmobiliario. Nunca imaginé que pudiera existir un pasado empresarial como el que después descubrimos. Simplemente confié en ella.»
Su propuesta comercial también resultaba atractiva. A diferencia de muchas agencias inmobiliarias, no cobraba honorarios al propietario por gestionar el alquiler de la vivienda. Según explicaba, su remuneración procedía de la fianza o de los pagos realizados por los inquilinos. Esa política, unida a una atención muy personalizada, hizo que numerosos clientes comenzaran a recomendar sus servicios.
Sin embargo, no todos los propietarios que confiaron la gestión de sus inmuebles a Wanderlust Realty tuvieron la misma experiencia. Según los testimonios recopilados por Diario Rombe, varios de ellos denuncian que, tras entregar a la empresa la administración de sus viviendas, dejaron de recibir las rentas correspondientes a los alquileres. Mientras los inquilinos continuaban abonando puntualmente las mensualidades, el dinero no era transferido a los propietarios. Algunos descubrieron la situación al reclamar los pagos; otros, al contactar directamente con los arrendatarios y comprobar que éstos sí habían cumplido con sus obligaciones. Para varios afectados, ese fue el primer indicio de que algo no funcionaba en la gestión de Wanderlust Realty.
Pero la gestión inmobiliaria era solo el primer paso. África Estrada dedicaba meses —e incluso más de un año en algunos casos— a construir una relación de confianza con propietarios e inversores. Una vez consolidada esa relación, les proponía participar en operaciones de house flipping: comprar viviendas, reformarlas y revenderlas con beneficios.
Prometía rentabilidades de entre el 20 % y el 30 % por operación. Quienes recuperaban su inversión en los primeros proyectos eran animados a reinvertir tanto el capital como los beneficios en nuevas adquisiciones, creando una sucesión continua de operaciones. Uno de los afectados explica cómo evolucionó esa relación: «Con ella estuve casi cinco años. Participé en tres o cuatro proyectos que, aparentemente, funcionaron bien. Eso hizo que confiara cada vez más y siguiera invirtiendo. En el último proyecto perdí más de 400.000 euros que se llevó a Estados Unidos, nunca más respondió a las llamadas»
Otro inversor describe un patrón prácticamente idéntico: «Después de alquilarme el piso me comentó que también se dedicaba a hacer flips. Me dijo que, si quería invertir con ella y conocía a otros, podíamos hacerlo juntos. Así fue como me convenció. Terminé entregándole todos mis ahorros.» Varios afectados coinciden además en un detalle que entonces pasó desapercibido. A pesar de la estrecha relación personal que muchos llegaron a mantener con África Estrada durante años, ninguno asegura haber conocido a su marido ni a sus hijos. Era frecuente que clientes e inversores la invitaran a comidas o reuniones sociales, pero siempre encontraba una excusa para acudir sola. Su entorno familiar era un misterio.
Durante los primeros años, el modelo pareció funcionar. Algunos inversores recuperaron el dinero prometido e incluso obtuvieron beneficios, circunstancia que reforzó todavía más la confianza y llevó a muchos a aumentar progresivamente sus aportaciones. Sin embargo, esa situación cambió de forma repentina. Según los testimonios recopilados por Diario Rombe, cuando el capital captado entre inversores particulares superó el millón de euros comenzaron los retrasos en los pagos, los proyectos ya no avanzaban, las explicaciones contradictorias y, finalmente, el silencio. Correos electrónicos sin respuesta, llamadas ignoradas y reuniones aplazadas dieron paso a la desaparición de África Estrada de España.
Los afectados sostienen que dejó de responder a cualquier comunicación y abandonó el país mientras numerosos inversores trataban de recuperar sus ahorros por la vía amistosa. Poco después, los clientes descubrieron que no eran casos aislados, sino que existían decenas de personas en una situación similar. Ante la falta de respuestas, los afectados iniciaron acciones judiciales y constituyeron la plataforma Afectados de Wanderlust Realty, S.L., con el objetivo de coordinar las reclamaciones y localizar el patrimonio de los responsables. «Muchos de nosotros sentimos que la postura de la empresa y la imposibilidad de comunicarnos con su fundadora, África Estrada, resultan extremadamente preocupantes. Nuestra capacidad para encontrar una solución por nosotros mismos es prácticamente inexistente», explican en la página creada por los afectados.
Según ha podido saber Diario Rombe, varias familias españolas perdieron los ahorros de toda una vida tras invertir en los proyectos promovidos por Wanderlust Realty. Algunos inversores ya han obtenido sentencias favorables contra África Estrada, condenada en rebeldía procesal tras no comparecer ni responder a las demandas presentadas en su contra. Mientras tanto, uno de sus principales colaboradores en España, Guillermo Ela Nsuga, abandonó el país y regresó a Guinea Ecuatorial.
La historia, sin embargo, no terminó con el cierre de Wanderlust Realty. Antes de iniciar una nueva etapa empresarial en Estados Unidos, África Estrada volvió a hacer desaparecer buena parte de su rastro en España. Páginas web, perfiles en redes sociales, anuncios publicados en portales inmobiliarios y buena parte de la presencia digital de Wanderlust Realty dejaron de estar accesibles.
Incluso Trámites y Gestiones Nors S.L., la sociedad desde la que había desarrollado parte de su actividad inmobiliaria en España, quedó inmersa en un procedimiento concursal. Según consta en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME), el Juzgado de lo Mercantil número 5 de València declaró firme el concurso de acreedores en octubre de 2025, poniendo fin a la actividad de la sociedad.
La secuencia resulta llamativa. Años antes, antes de abandonar California para instalarse en España, el matrimonio Estrada había eliminado gran parte del rastro de las empresas que integraban el denominado Grupo Valencia. Ahora, antes de regresar a Estados Unidos, volvía a repetirse un proceso similar: desaparición de la huella digital, abandono de la estructura empresarial española y el nacimiento de una nueva sociedad al otro lado del Atlántico.
El siguiente capítulo de esta investigación comienza precisamente ahí. Bajo una nueva denominación, Bonic Home LLC, África Estrada volvió a presentarse como una empresaria de éxito en el mercado inmobiliario estadounidense. En la próxima entrega, Diario Rombe reconstruirá el funcionamiento de esa nueva estructura societaria y expondrá la presunta estafa atribuida a Bonic Home LLC, así como los testimonios y la documentación recopilada sobre las nuevas víctimas que, según la investigación, quedaron atrapadas en un modelo de negocio con inquietantes similitudes al desarrollado anteriormente en Estados Unidos y España.


