A pesar de lo que se esperaba, hoy día en que el mundo trata de salir de su amnesia que le duró un año y se muestra dolido por las niñas nigerianas secuestradas por Boko Haram, el presidente electo de Nigeria, Muhammadu Buhari en un escueto comunicado publicado en la fecha, anuncia con un pragmatismo a prueba de sentimentalismo, lo siguiente: “No sabemos si las niñas de Chibok pueden ser socorridas. Su localización es desconocida. Me gustaría poder hacer mucho más, pero no puedo prometer encontrarlas en un breve tiempo”. Concluyendo con una gélida frase: “No prometo nada”.988514_1560826314181834_8886562894185397932_n

Aunque el candidato triunfador, fue muy medido durante la campaña electoral, cuando se trataba de explicar su estrategia para rescatar a las niñas secuestradas, no perdía oportunidad en criticar severamente, al gobierno del presidente Jonathan, por su falta de reacción inmediata al momento del rapto y por haber sido demasiado triunfalista, en prometer la liberación de las niñas y la captura de los yihadistas nigerianos, en un breve plazo. Parece que ahora, Buhari un general en retiro famoso por su firmeza, prefiere pecar de pesimista, antes de comprometerse con plazos y soluciones inmediatas para encarar este problema que involucra a más de 200 familias nigerianas.

El general Buhari, termina el comunicado señalando: “Cuando mi gobierno asuma sus funciones a finales de mayo, haremos todo lo posible para abatir a la secta fanática de Boko Haram”.

Se sabe que el presidente electo, es un destacado militar, especializado en seguridad, y que él mismo no perdía oportunidad en recordarlo durante la campaña electoral, por eso su pragmatismo y sinceridad que quiere demostrar ahora, no es óbice para que los nigerianos y la comunidad internacional le exijamos enérgicamente, que tome todas las medidas a su alcance para lograr localizar y proteger a las niñas secuestradas, como es su responsabilidad, como máxima autoridad del país, según lo establecido por el derecho internacional en materia de derechos humanos.

Nigeria y su presidente, tiene la obligación de garantizar su seguridad, su integridad física y moral, así como su derecho a la justicia y a una reparación. Del mismo modo, debe informar urgentemente del destino de las niñas, ya que esta incertidumbre es devastadora para sus familias. Para ello, no es necesario que Buhari sea frio o pragmático, ni mucho menos sentimental, solo se espera que sea eficiente y capaz en la importante función que va a desempeñar.
Por: Javier Fernando Miranda Prieto

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