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¿Deben los guineanos y guineanas participar masivamente en las elecciones presidenciales?

¿Deben los guineanos y guineanas participar masivamente en las elecciones presidenciales?

GUINEA ECUATORIAL:

ESPERANDO A GODOT (I)

Esperando a Godot (Beckett) consiste en dos personajes que se instalan en el escenario y apenas hacen nada, salvo esperar a Godot. Conversan entre sí y cuando se preguntan qué diablos están haciendo, responden «esperando a Godot». Y así acto tras acto. Esperan a Godot, pero Godot nunca aparece. En La II parte –domingo- explicaré mi postura sobre si participar o no en las próximas elecciones que convocará la dictadura: si hacer o no hacer; si seguir esperando a Godot (elecciones limpias) sabiendo que Godot NUNCA llegará. Y que NUNCA se podrá participar en absolutamente NADA. ¿No hacer NADA es la solución? ¿Hacer NADA es una buena estrategia? ¿HACER x HACER y seguir la corriente a la dictadura o los dictados de los colonos debócratas españoles que desean larga vida a la dictadura? “Colonizar” es darle por el colon a quienes se dejan, esos demócratas, en apariencia ex enemigos de los enemigos del pueblo, que se apuntan a cualquier cosa que dicta la dictadura y que les lleva a no respetar ya ni leyes ni a colegas en agradecimiento al «do ut des» (te doy para que me des). La boca habla, pero los HECHOS hablan más claro y alto. Me intriga saber qué han dictado esta vez los colonos amigos de la dictadura de cara a las próximas elecciones, con su amigo como candidato basura.

LA OPOSICIÓN DEMOCRÁTICA DEBERÍA IMPONERSE UNAS CONDICIONES

Más que perder el tiempo en presentar mil condiciones al dictador Obiang Nguema Mbasogo, lo que debiera hacer la oposición guineana es ponerse a trabajar, unirse, organizarse, para evitar el fraude y preparar la victoria. Teniendo como punto de referencia la fracasada Mesa Nacional de Diálogo (V edición) comprobamos que muchos de nuestros políticos demócratas están demasiado acostumbrados a poner condiciones al dictador sabiendo -¿O no sabiendo?- que no cumplirá ni una sola. Es más, muchos tampoco respetan las condiciones que ponen: “si el dictador no respeta… nuestro partido no participará”. Y, como es de esperar, el dictador no respeta NADA, pero vemos a los nuestros participando, como brotes de olivo, en torno a su mesa de falso diálogo sincero. En las actuales circunstancias, opino que la oposición democrática debe autoimponerse unas condiciones. Y cumplirlas.

APRENDER DE EXPERIENCIAS AJENAS

No hay que dar por hecho que el dictador volverá a ganar, porque nunca ha ganado limpiamente. No existe un destino que debe cumplirse inexorablemente, siendo inútiles los esfuerzos por evitarlo. Eso es fatalismo. Tomemos el ejemplo de lo ocurrido recientemente en la DD o “dictadura democrática” de Venezuela. En realidad los guineanos no son “pobres mentales” a los que les gusta ser machacados. Es un pueblo sufrido, oprimido, con cientos de personas encarceladas y opositores confinados. Los guineanos en su mayoría aspiran a la libertad y estarían dispuestos a conquistarla, pero no a lo loco. Necesitan, como se define a los partidos políticos, unos “canales” bien construidos “a través de los cuales vehicular sus aspiraciones” y, en un momento determinado, saber contener su ira. No se puede acusar al pueblo de merecerse lo que tiene cuando los canales dejan tanto que desear.

UN CANDIDATO PEDEGISTA ABSOLUTAMENTE IMPOPULAR

Sabemos que El PDGE ROBA, roba de todo, ROBA votos y “gana” haciendo trampas. Esto es así en todas las elecciones habidas desde que Obiang Nguema Mbasogo es Nguema Mbasogo con cavernarios secuaces. Y seguirá siendo así, sin duda. Pero también sabemos que alguna vez la alternativa opositora HA GANADO. Los pedegistas ya están calentando el ambiente pregonando por todos los medios, sus excluyentes medios, que ganarán; que su candidato –absolutamente impopular y nefasto- es muy querido por el pueblo; que ganará ampliamente. Clemente Engonga Nguema Onguene y su banda de forajidos, facinerosos y forasteros (fuera de la ley) simplemente tienen que acomodar los votos a los resultados ya decididos para dar verosimilitud al fraude. El 99’9% ama al dictador, luego el 99’9% de los votantes vota al candidato basura. Al parecer, los guineanos somos el único pueblo del planeta que mantiene siempre el mismo nivel de voto a un dirigente que lo hace todo perfecto. A un ladrón de este calibre no le hace falta ni proceso electoral, ni ley electoral ni censo.

LA TRAMPA ESTÁ EN EL CENSO

En el mencionado país americano la oposición, organizada también como sociedad civil, había formado un “ejército” de unas siete mil personas que estuvo trabajando para evitar el fraude porque sabía que el Gobierno revolucionador, como en anteriores elecciones, disponía de 2.500.000 cédulas falsas –muertos, emigrantes, desplazados, pertinaces abstencionistas–, que suele introducir en miles de mesas controladas por el oficialismo en las zonas afines a ellos o alejadas de la oposición. La oposición estaba segura de que esta vez no se iba a dejar arrebatar la victoria porque podría contar todos los votos reales, de todas las mesas reales, en tiempo real. Y que llegaría hasta donde fuera necesario para que se respetase el voto del pueblo. Los demócratas, con su ejército de voluntarios y militantes al frente de la operación, estaban decididos a demostrar que los venezolanos eran personas normales. ¿Qué es lo único que pedían a la población? Necesitaban que saliera a votar masivamente. El equipo se encargaba de asegurar y controlar todo lo demás. Y el impopular Maduro, con las encuestas totalmente en contra, andaba pregonando que habría sorpresa, a su favor. Pero la gran sorpresa fue su estrepitosa derrota. El pueblo no come palabras, por muy revolucionarias que sean. Y ganó el pueblo.

PREPARANDO LA VICTORIA

Otra cosa muy importante: haría bien en hacer saber al oficialismo, como han hecho sus colegas americanos, al menos sectario, menos sectario que era posible negociar una especie de transición pacífica a la democracia para que se cumpliera el deseo popular de cambio sin que se produjesen venganzas ni represalias penales. Pero dejando bien claro que si esta vez se traicionaba la voluntad popular, a medio plazo esa conducta criminal iba a tener consecuencias dramáticas.

EPÍLOGO GUINEANO

Repito, más que perder el tiempo en presentar mil condiciones al dictador Obiang Nguema Mbasogo, lo que debiera hacer la oposición guineana es ponerse a trabajar, unirse, organizarse, para evitar el fraude y preparar la victoria. Ésta llegará si, y solamente si la oposición se pone deberes y condiciones en interés del pueblo. Una vez organizada, sí que debería LANZARLE al dictador una condición en forma de ultimátum: que esta vez el robo de la voluntad tendrá graves consecuencias también en la cueva de Alí Babá. El sufrimiento no puede estar siempre en el lado del pueblo. Los ladrones deben sufrir en sus carnes y en sus propiedades las consecuencias de su maldad. En este caso sí que llegará –no le esperaban- Papá Godot a reclamar la victoria del pueblo.10531397_1189535231058028_8366598119007515634_o

Por: Nguema Emaga Eyui

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