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DECRETAZO FASCISTOIDE, INMIGRACIÓN E INDIGNACIÓN

DECRETAZO FASCISTOIDE, INMIGRACIÓN E INDIGNACIÓN

Esta mañana leía una noticia publicada en El País. Una crónica que hablaba sobre el caso de una compatriota, Cecilia Asuko Sami (Guinea Ecuatorial, 51 años).

Tras ser operada en época de Zapatero debido a un problema de corazón, su tarjeta sanitaria (desgraciadamente para ella) caducó y no se le permitió renovarla por la (entonces) próxima entrada en vigor del Real Decreto Ley 16/2012 del Gobierno de Mariano Rajoy y el Partido Peligroso.

Vergüenza e indignación es lo que siento.

Vergüenza de un país que tras unas elecciones generales, tras un cambio de gobierno, olvida todo. Olvida que estamos hablando de seres humanos, de que no hay nada más básico que a una persona se le pueda dar que la sanidad y que cuando salimos al extranjero exigimos ser atendidos. En la UE existe la obligación de ello aunque necesitemos la dichosa tarjeta de asistencia sanitaria europea (y no la olvides, porque entonces serás un ilegal) y, fuera de la misma, si no somos atendidos nos indignamos. Cuando nos afecta, la sanidad si debe ser pública, mundial e universal. Entonces sí.

Asimismo, siento vergüenza de un país que no es capaz de darse cuenta de que el mayor foco de ineficiencia económica está en el descuido sanitario. En este caso, no se trata de una enfermedad infectocontagiosa (por tanto, no es transmisible) pero en otras ocasiones sí lo es y… ¿qué es peor, el remedio (supresión de atención) o la enfermedad (incremento del coste sanitario por contagio)? En dicho artículo, hay unas líneas que describen muy bien, en palabras de la propia Cecilia, lo ilógico de su situación:

<<No entiendo cómo el Gobierno, después de pagar un trasplante, que es carísimo, lo echa ahora todo a perder>>

Yo tengo la respuesta/explicación a esta reflexión de Cecilia:

Desgraciadamente, era otro Gobierno el que te financió aquella operación Cecilia. Un Gobierno con otra mentalidad que, pese haber cometido errores en el terreno económico, provocó una revolución en cuanto al terreno social se refiere. Fue el tan denostado y criticado Gobierno de Zapatero.

Por último, siento indignación porque con este tipo de actitudes volvemos a pensamientos, a visiones del mundo más puramente capitalistas e imperialistas que anteponen, no sólo el beneficio económico propio al extranjero sino el beneficio económico propio a las vidas de los (mal llamados) inmigrantes ilegales (nadie en este mundo es ni será nunca ilegal).

Llegados a este punto, el lector ‘nacional’ puede pensar que a los españoles (yo lo soy) se nos ha recortado también en prestaciones y condiciones de acceso, es cierto. No obstante, como Coordinador del Grupo Afrosocialista en la Comunidad Valenciana, me siento en la obligación de hacer, desde aquí, una defensa del que siempre acaba siendo el eslabón más débil: el inmigrante ‘irregular’.

 

Fernando Ntutumu Sanchis (@ntutumu)

Coordinador del Grupo Afrosocialista de la Comunidad Valenciana y Coordinador del Grupo Estatal Afrosocialista en la Comunidad Valenciana.

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