La GNQ de Nguema II en estado de sitio

La GNQ de Nguema II en estado de sitio

El régimen de Malabo, reacio al uso de las libertades públicas y fundamentales, a pesar de que están ponderadas en el artículo 13 de la Constitución, no duda en emplear su maquinaria represiva para aplastar a cualquier ciudadano que atreve en hacer uso de tales derechos en el interior del país.

La radiotelevisión estatal es un simple instrumento de propaganda de la política oficial y sus profesionales simples funcionarios al servicio del narcisismo político largamente implantado en esos medios durante los treinta y siete años de poder omnímodo y monocultivo de Teodoro Obiang, que ha despojado a su población de elementales derechos de ciudadanía.

En medio de esa grave crisis sociopolítica, sin embargo, ningún país democrático occidental ni menos la comunidad internacional se atreven en condenar la violación sistemática de los derechos humanos en Guinea Ecuatorial ni menos echar en cara a Obiang la corrupción y graves atrocidades que comete contra su propia población.

Todo lo contrario, atraídos por el oro negro y demás recursos naturales, muchos de esos países, a través de sus gigantescas empresas multinacionales, son principales socios económicos del régimen y miran para otro lado la violación de los derechos humanos.

Guinea Ecuatorial, que proclamó oficialmente el pluralismo político a finales de 1991 y legalizó a 12 formaciones políticas, celebra enésimas elecciones presidenciales en el segundo semestre del presente año 2016, en las que Obiang ha vuelto a presentarse como candidato del partido oficial. El régimen y su partido han ganado, siempre mediante fraude indescriptible, todos los comicios con 99’09 de votos, de los más de una docena durante ese período.

En la actualidad y de cara a las presidenciales, el clima sociopolítico se ha enrarecido drásticamente y el país vive un estado de sitio no declarado con despliegue del ejército en todos los rincones del país, cuyos militares no solo amedrantan sino cometen graves exacciones contra la población indefensa. Detenciones y confinamientos arbitrarios contra la disidencia política se multiplican y los actos prelectorales de partidos considerados radicales son vetados.

Nolasco Obamefur, free-lance: comprar artículo completo contactando con <[email protected]>