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Sobre la tragedia de la expedición académica de la UNGE en Ureka

Sobre la tragedia de la expedición académica de la UNGE en Ureka

Primero quesiéramos expresar respetuosamente nuestra solidaridad a todos los afectados, y nuestras condolencias a los familiares de las víctimas de la tragedia ocurrida a los miembros de la expedición académica de la UNGE, el pasado 11 de junio en una playa de Ureka, Luba. Y, sobre el titular de esta noticia en Diario Rombe (http://www.diariorombe.es/el-secretario-general-de-exteriores-y-una-estudiante-bubi-desaparecen-en-la-playa-de-ureka/), conviene señalar que testimonios posteriores de las tres supervivientes, todas ellas estudiantes de la Facultad de Medio Ambiente, indican que los desaparecidos fueron el profesor Eulogio Abeso Oyana y un compañero de ellas, cuyo cuerpo sin vida se encontró días después por unos voluntarios en las inmediaciones de la zona. Es decir, el desaparecido –que ha resultado fallecido– junto con el profesor no fue una chica sino un chico.

En todo caso, con independencia del sexo que tuviese la persona afectada, es innecesario, incluso prejuicioso, añadir en este contexto el calificativo relativo a la pertenencia a su grupo étnico: no hacía falta reflejar que el estudiante era bubi, –o fang, ndowé, bisió, annobonés o fernandino –, como se ha hecho en el título, dado que todos los ecuatoguineanos somos iguales ante la Ley, y porque un matiz de esta naturaleza en este escenario concreto, puede ser interpretado en sentido contrario. Ahora bien, si fuese un extranjero, no habría problema alguno en identificarle por su nacionalidad.Sin título

Quizás hubiera convenido poner de relieve también que el motivo de la presencia del grupo en dicho lugar obedeció a cuestiones académicas y no lúdicas. Ya que, según los emotivos testimonios en RTVGE de las tres supervivientes, ellos se trasladaron a Ureka en el marco de los trabajos de investigación y preparación de sus tesinas como finalistas en la Facultad de Medio Ambiente de la UNGE, siendo su tutor el profesor Eulogio Abeso Oyana. Y, en un punto cerca del río y el océano de la zona, repentinas y potentes oleajes les sorprendieron, arrastrándoles mar adentro. Las tres chicas se salvaron de milagro después de pasar por una coyuntura de angustia y desesperación durante bastante tiempo; habiendo corrido la peor suerte el profesor y el otro estudiante. Ellas están muy afectadas no solo por sus circunstancias personales, sino además por la trágica situación de su profesor y del compañero; necesitan asistencia médica, psíquica y económica.

Por otra parte, hay que señalar que el presentador del espacio meteorológico de RTVGE se ha referido al fenómeno atmosférico que pudo alterar de repente el estado del mar en el momento de la tragedia, como ‘mar de vela’, que en Wikipedia se describe como:

“Mar de fondo es el movimiento de las olas (también llamado oleaje o sistema de olas) que se propaga fuera de la zona donde se ha generado, pudiendo llegar a lugares muy alejados. También recibe el nombre de mar tendida o mar de leva. Por tanto este estado del mar no tiene relación alguna con el viento presente, aunque su causa es el viento que se haya originado en otra área distinta”.

Esta explicación proporciona la idea de que el mar estaba normal, en calma, cuando la expedición académica se encontraba en Ureka, y refuerza la opinión de que la aparición del fuerte y súbito oleaje allí como consecuencia del mar de fondo o mar de vela justo en esa ocasión, fue solo una mala suerte. En otras palabras, que no hubo imprudencia alguna por parte de los expedicionarios: confiaron en el buen estado del tiempo.

¿Qué ha hecho el Gobierno para buscar a los desaparecidos desde entonces?

En los países donde los Gobiernos consideran la vida humana como el primero de los derechos fundamentales de las personas, un despliegue de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, especialmente de la Marina, dado que el accidente ocurrió en el mar, hubiese sido puesto en marcha inmediatamente después del mismo, con la finalidad de encontrar a los desaparecidos, con la ventaja de que podían conocer exactamente el lugar de los hechos y delimitar con relativa facilidad el área de búsqueda siguiendo las indicaciones de las supervivientes. Sin embargo, desde el triste suceso, el Gobierno de Guinea Ecuatorial no ha dado señal alguna de que su Ejércido dispone de un cuerpo de la Marina, muchos Generales y de una flota de guardacostas. Han sido los voluntarios, estudiantes, familares y amigos quienes han llevado a cabo la acción que corresponde al Gobierno con carácter prioritario.

Por cierto, informaciones no oficiales de unos años atrás revelan que miembros del Ejército ecuatoguineano de alta graduación y de máxima confianza del Presidente de la República, vaciaron por completo los depósitos de los guardacostas en Malabo, para vender su cosmbustible. Razón por la que es de esperar que dichas máquicas estén inoperativas durante algún tiempo. Dicen que el Presidente tuvo que limitarse a lamentar esta acción aunque sin castigar a sus autores, importantes poderes fácticos.

En fin, la tragedia de Ureka parece no interesar demasiado al Gobierno (Ministerio de Denfensa Nacional; Seguridad Nacional o del Interior y Corporaciones Locas), al no aportar rédito político. Si se tratara de la detención de un ladronzuelo desesperado, este hubiera sido exhibido ante las cámaras de televisión para demostrar la supuesta efectividad de los Cuerpos y Fuerzas de Segudirad del Estado en la lucha contra la criminalidad; o de sitiar la sede de un partido político legalizado y no armado, sí. Pero, lanzarse al mar para intentar salvar vidas o encontrar los cuerpos, nada de nada.

El Observador

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