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TIERRA Y MADERA: NUESTRA ÚLTIMA MORADA

TIERRA Y MADERA: NUESTRA ÚLTIMA MORADA

Se me ha ocurrido escribir este artículo que a muchos les parecerá algo extraño por su contenido. Pues resulta que, un día en el bullicio de las calles de nuestra ciudad paseando en mi vehículo, observé un coche que portaba dos ataúdes, que no sé hacia a dónde los llevaba. Alrededor del coche había mucha expectación por los transeúnte y viandantes que deambulaban en esa zona; me parece que era medio día y normalmente, suele coincidir ese tiempo con bastante ajetreo de los malabeños. Una cosa me llamó la atención era la manera que muchos miraban esos féretros y de inmediato, esto me chocó mucho y no porque conocía a la familia en desgracia, sino más bien a la gente que veían las cajas de madera con indiferencia.

Desde luego, por otra parte, a esa gente o individuos, no se puede extrañar su indiferencia porque, lo que los humanos no saben es de que cada día que pasa la muerte nos manda a reflexiona r y nos avisa de que nuestro día se acerca, pero lo vemos como una cosa de otro mundo.

Es menester aceptarlo y estar preparado para asumir ese mandato divino. Cada día que nos pasa, queda descontado en nuestro haber de vida. Los años, meses, semanas etc.se van extinguiendo poco a poco, pero los afanes y placeres de este mundo pasajero más bienes precederos nos dejan ciegos y obramos cada vez pensando que esta ley natural, que es la muerte nos llegará un día como a esos féretros que estabais observando el otro día, pero no serán vosotros los observadores, sino más bien otros transeúntes harán ese espectáculo frente a vuestros ataúdes.

Despreciamos la tierra por donde cada día derramos todas las inmundicias. La paseamos por encima, pero es ella la que resultará nuestra última morada para descansar en paz. Y la madera será la habitación y cama de dormir para siempre. A esa madera no la damos importancia en nuestro alrededor hasta el día X.

   ¿Sabía esto?……

Pues, ya lo sabe, a partir de este momento, preparase a recibir a tu enemigo como amigo, al que tenga ideas contrarias a las tuyas, escucharle porque a los dos os vendrán la tierra y madera. Trate de ayudar sin mirar a quién. No condicione los bienes precederos de este mundo porque nadie absolutamente nadie lleva nada. Vino solo y regresará solo como podrá haberlo observado en los días de tu vida.

Por: DELUCIYA / profeta.

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