Para conocer el ánimo de un pueblo, hay que descifrar cómo se percibe a sí mismo, ir más allá de toda la historiografía – de los excluidos– cuyo imperturbable recuento de efemérides sólo fija unas memorias en las que no se alcanza a percibir el latido que motiva a sus protagonistas.

Por una parte, Oyala es una tapadera de la evasión de los fondos públicos en los paraísos fiscales, a la vez que constituye una deuda histórica que pasará factura a los guineo-ecuatorianos en los próximos decenios; y cómo no, en los próximos siglos.

Un país noticiario día tras día en los titulares de los medios de comunicación internacional y redes sociales, por una sucesión de escándalos de corrupción con las subvenciones los proyectos fuera de nuestras fronteras que evidencian “una falta clamorosa de control político del dinero público”.

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Afincados en una tradición corrosiva, las paremias son las expresiones mejor de una psique plural que explica alientos y renuncias y devuelven al estudioso la esencia de un pueblo en el que conviven, amalgamados entre la resignación y esperanza, solidaridad y egolatría, devoción y materialismo.

De creerse que “los señalados de los viejitos son evangelios chiquitos” ha de creerse también que la dogma del modelo de conducta en el cual los decretos materiales que se proponen en algunas de las expresiones como aquella que se postula que “el que no cede no avanza”, en una ética ciertamente cuestionable que cuya virtud sustenta en el proceder de muchos ciudadanos y revela una triste resignación que la fría numeraria de las estadísticas cuantifica la corrupción como una de las enfermedades puntuales de Guinea Ecuatorial actual, una corrupción desaforada y visible –“puedes esconder la mano que se roba, pero no la mano que se gasta”. Pues, “el dinero no se le pueden ocultar” –es hijo de un maligno culto a la riqueza condensado en el “tanto que tienes, tanto vales” que a muchos desencamina, ya que en el afán de no ser el único de aquellos que “comen frijoles y eructan pollo” se auto convence de que “no es una vergüenza robar si no te haya atrapado”.

Las afinidades culturales que perviven en la Guinea Ecuatorial de Obiang Nguema Mbasogo, como la discriminación por razones regional o etnia, se pueden indagar en expresiones populares cuyo uso presente no pretenda promover el estigma que de ellas procede. Abusar con la confianza depositada equivocadamente en la gente con el “no tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre” puede que no defina como discriminación al que la emplea, pero sí revela al ciudadano como depositario de una deshonra consuetudinaria que lo ha condenado a ser el actor de segunda en el drama social guineoecuatoriano.

Para un pueblo tan conformista  como es el guineoecuatoriano, no podían resultar ajenos los refranes y proverbios que explicitan su relación social con la Divinidad, un vínculo en el que si bien se le reconoce desde  la superioridad, no renegaría el vacío pragmatismo del presente  y un peso en el hombro”. Pues sabemos los guineo-ecuatorianos (como muchos otros pueblos) que promover un ficticio desarrollo a golpe de débitos, resulta cuestionable tras los testimonios que pacientemente recaba la Procuraduría General de la República

Y no sólo por sus trastornos longevos, deterioro físico, orgánico y cerebral y la disminución de las facultades cognitivas intelectuales, sino porque a pesar de ser el alma de un proyecto generoso y de controvertida eficacia a la luz de los que hoy se saben, también se conocen que por obligación moral los servicios de asistencia social deben ser promovido y supervisados y evaluados por las autoridades de salud de cada gobierno estatal, por lo que parece evidente que las culpas por tanta ignominia han de buscarse además fuera de los muros de los ciudadanos “sojuzgados”.

Lamentablemente, El origen anónimo y popular de muchos proverbios no significa que tales deudas las definan, -pese a la masiva exportación de los recursos naturales-.  Frases de relativa cercanía de la cosecha cuyo linaje están inequívocamente documentados, participan a la fecha de características que las semejan a proverbios y refranes por los principios que de forma concisa y coherente ponen en evidencia los hechos. “¡Pobre Guinea Ecuatorial, tan lejos de la justicia social y tan cerca de los depredadores!”. Dijo Fidel Velázquez, fundador de la Confederación de Trabajadores de México, que “el que se mueve no sale en la foto”.  Pronunciada originalmente con cercano sentido Alfonso Guerra, un destacado político español: que viajaron vientos en parte posterior en la nave de los conquistadores que se acriollaron aquende los mares.

De hablar, se habla bien. Pero le vendría mejor un curso intensivo que aprenda que “si hay abundancia de comida e indumentaria, florecería la decencia y la virtud”, sentencia que no sólo revela mediante el uso de la metonimia de ciertos adeudos éticos, sino también el porqué de tales débitos. “Más vale paso que dure y no trote que canse”. ¿Aprendería asimismo que cansinos apremios que se diluyen en la nada acaba por desencantar a quienes saben que “más hace una hormiga andando que un buey echado”? Y aunque cree retratar la indolencia, no deja de ser una instantánea certera de la actitud que sin cautela alguna que adopta y que para nada representa al ciudadano solidario y leal que se destaca al pueblo. Ciudadano al que sólo procura en tiempos difíciles, “sólo se le arriman cuando recibe ataques exterior”, ciudadano que cuando sea capaz de librarse de su maleficio paremia, no lo piensa dos veces. Donde “lo que no es para ti, aunque te pongas acaba siendo suyo; y lo que es para ti, aunque te quites…”, cuando comprenda que “más vale un pájaro a mano que mil volando”. Y así  podrá distanciarse también del “si la cáscara es blanda, todos le meten la mano” y entender de una vez por todas que “a los atrevidos favorece el patrimonio y a los cobardes los aprovechan”.

Fuente: Movimiento Social demócrata, Departamento de prensa y comunicaciones (secretaría de organización).

Diario Rombe
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Un Comentario to: OYALA UNA DEUDA HISTÓRICA PARA GUINEA ECUATORIAL

  1. Jesús-Jerónimo Nepi Batapa

    julio 31, 2014

    Pero…, los fangs, los combes y los bisios no quieren ir a vivir alli.
    Si hubieran querido…..cincuenta años (50) son muchos y tiempo haría que hubiesen tenido lista su capital.
    La táctica felona es destinar a los funcionarios bubis, criollos y annoboneses al interior de Rio Muni y quedarse los mismos riomunienses a disfrutar de Moteé, Malabo, Santa Isabel, Port Clarence: por que “en esas selvas no hay nada”, “que vayan los bubis que para eso todos somos ecuatoguineanos” y “ahora nos toca a nosotros los fangs vivir bien…” “¿No dicen que llevan tres mil años (3.000) en Fernando Poó (Bioko)?” “Pués ahora nos toca a nosotros ser Jueces y Gobernadores en Basakato y ellos (los bubitos) que lo sean en Ncuefulan….”
    Pués éso…….¡Ánimo con Oyala!
    Recordar sólo que el traslado forzoso de poblaciones es un delito por muy disimulado que se haga. Aunque nadie se lo crea, es posible que algún día se deban rendir cuentas de tanta felonía
    AH,…POR CIERTO,… QUIEN QUIERE VIVIR BIEN SIN HABER TRABAJADO SUELE SER, POR LO GENERAL, UN LADRÓN
    EN FERNANDO POÓ NO HAY BIENES ABANDONADOS.
    TODOS LOS BIENES DE FERNANDO POÓ SON DE LOS BUBIS
    LO MISMO QUE LOS BIENES DE ESPAÑA SON DE LOS ESPAÑOLES
    LO MISMO QUE LOS BIENES DE FRANCIA SON DE LOS FRANCESES
    El hecho de no disponer de mosquetones y metralletas no significa que lo escrito en este comentario no sea cierto

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