El 11 de mayo de 2020, el gobierno ecuatoguineano comunicó el secuestro simultáneo del buque nacional Djibloho y el del Río Mitong en la Bahía de Luba durante la madrugada del 9 de mayo por un grupo de piratas nigerianos. Dichos ataques, en los que resultaron dos rehenes heridos, desencadenaron acciones por parte del gobierno de Guinea Ecuatorial y renovaron el interés de Nigeria por el establecimiento del Comité Combinado de Patrulla de Seguridad y Vigilancia Marítima (CMPSPC) firmado en 2016 y a la espera de ser implementado tras el levantamiento de las restricciones por la COVID-19.

Un informe confidencial de la Embajada de Nigeria en Malabo, de dos meses después de los asaltos a los buques, da cuenta de la importancia que tiene para ambos países atajar la piratería en esta región de rutas estratégicas para el tráfico marítimo, la actividad comercial y pesquera. Entre otras cosas, revela cómo se negoció el rescate de los cinco marineros de los buques Djibliho —del Grupo Abayak, propiedad de Teodoro Obiang— y Río Mitong —operado por Glomar Supplies, propiedad de Vladimir Kokorev— y el pago de “200.000 dólares estadounidenses por la liberación de los 3 rehenes de ELOBEY VI”. Este último —propiedad de la empresa marroquí Somagec— había sido secuestrado dos semanas antes en aguas próximas con tres rehenes a bordo.

El documento de 18 páginas forma parte de una serie de archivos restringidos de la Embajada de la República Federal de Nigeria en Malabo alojados en la OCCRP Aleph a los que ha tenido acceso Diario Rombe. Una información que cobra especial relevancia en Europa por estos días cuando el Golfo de Guinea se presentó como alternativa al atascado Canal de Suez, como señala el periodista José Naranjo en su reciente artículo “Miedo a los piratas en la ruta alternativa a Suez”.

¿Cómo se ejecutó el rescate?

El 18 de mayo, una semana después del anuncio oficial que hizo el gobierno de Guinea Ecuatorial sobre el secuestro de los cinco marineros Juan Bikoro Ntutumu (ecuatoguineano), Oleksandr Balashov (ucraniano), Valentin Nechay, Viacheslav Sechin y Aleksei Perfilev (estos tres últimos de origen ruso), las autoridades del buque nacional Djibloho y los responsables del puerto de Malabo remitieron una carta a la Embajada de la República Federal de Nigeria en Malabo solicitando el auxilio del Comité de Antipiratería del Ministerio del Interior de Nigeria después de que “los piratas establecieran conexión con nuestro equipo de gestión de crisis” añadiendo que “la posible ubicación de los secuestrados puede ser su país [Nigeria]. Al parecer, según se explica en el informe acerca de estos ataques simultáneos, se han relacionado con el Grupo Pirata Akuro que opera en el eje de Oron-Bakassi-Ndian de Nigeria y Camerún.

Según el informe de las autoridades nigerianas en Malabo, una de las actividades diplomáticas que se llevaron a cabo para buscar una solución fue “la reunión cuatripartita convocada por el Ministro de Defensa Nacional de Guinea Ecuatorial, Leandro Bakale Ncogo, el 29 de mayo 20” en la que se “resolvió constituir un Comité Permanente de Expertos para evaluar el panorama regional de amenazas”. Además, afirma —sin determinar el pagador— la inminente realización de un pago de 365.000 dólares por la liberación de los cinco rehenes. En este sentido Diario Rombe preguntó a la embajada de Nigeria en Malabo y al gobierno de Guinea Ecuatorial sin obtener respuesta.

Lo siguiente que se conoce es el escueto anuncio del pasado 8 de octubre, por parte del gobierno guineano, de la puesta en libertad de los tripulantes secuestrados: la operación de rescate ha tenido lugar el martes 6 de octubre, en una estrategia conjunta ideada por el Gobierno nigeriano y las embajadas de Guinea Ecuatorial, Rusia y Ucrania respectivamente, acreditadas en Nigeria, junto con los responsables de la empresa donde trabajan dichos rehenes”.

Sobre el acuerdo bilateral para el establecimiento de un Comité Combinado de Patrulla de Seguridad y Vigilancia Marítima (CMPSPC).

El mencionado informe titulado: “Brief for Chief of the Naval Staff the Nigeria Equatorial Guinea combined Maritime Policing and security Patrol Committee”, está dirigido al jefe del Estado Mayor Naval del Ministerio de Defensa de la República Federal de Nigeria, con el propósito dedar una idea de los acuerdos bilaterales y de defensa entre Nigeria y Guinea Ecuatorial con énfasis en el estado de la CMPSPC”.

Ambos países, según se refleja en el escrito, consideraron el acuerdo firmado el 15 de marzo de 2016 —sujeto al principio legal que obliga a los Estados firmantes a cumplir— como un logro estratégico que representó el interés compartido de ambos países por proteger su frontera marítima común en vista del aumento de los delitos marítimos”. Pese a todo, no se ha llegado a la puesta en marcha de los términos del acuerdo después de tres años de discusiones y posterior llegada de la pandemia que mantiene en pausa su implementación.

Las autoridades nigerianas en Malabo recuerdan en el documento la importancia de los “estrechos lazos de defensa y seguridad con sus vecinos”  y señalan la necesidad de mejorar la cooperación militar [de Guinea Ecuatorial] en vista de los desarrollos recientes”.

Guinea Ecuatorial tiene una flota naval relativamente renovada que comprende 2 fragatas, 2 OPV, 2 FAC y 5 IPC. Sin embargo, las dificultades de una colaboración abierta con el gobierno ecuatoguineano se deben a que la mayoría de los barcos más grandes de Guinea Ecuatorial son operados por expertos técnicos rusos y ucranianos”, mientras que Nigeria, tiene una larga tradición de colaboración con las fuerzas norteamericanas en diferentes frentes dentro de la lucha contra el yihadismo.

Estas posturas políticas discrepantes entorpecen una estrategia regional y explicaría, según la Embajada Nigeriana en Malabo, “la negativa de Guinea Ecuatorial a proporcionar barcos para ejercicios multinacionales”. No obstante, avanza el informe,una vez que el CMPSPC esté operativo, Nigeria podría, por lo tanto, aumentar los activos navales de Guinea Ecuatorial para garantizar la presencia hasta la frontera marítima común entre Nigeria y Guinea Ecuatorial sin perjuicio de que los propios ucranianos crucen las fronteras marítimas, especialmente en cualquier caso de persecución”.

Consecuencias políticas para el régimen de Obiang

Los recientes ataques piratas que se produjeron entre 20 abril y 9 mayo de 2020, según las autoridades de Nigeria en Malabo, han renovado el interés del Gobierno de Guinea Ecuatorial por una mayor seguridad marítima.”. Pero, más allá de la lógica preocupación por esta zona estratégica para el comercio existen, unos intereses de carácter político que afectan especialmente a Guinea Ecuatorial y directamente al régimen de Obiang, y así lo hacen constar en el referido informe reservado.

  1. Estrecha relación con el Rey de Marruecos: Somagec —propietaria del buque Elobey VI— es una empresa que     opera  en Guinea Ecuatorial como resultado de la atesorada amistad personal entre el Rey Mohammed de Marruecos y el presidente Obiang”.  Al parecer, según la legación diplomática nigeriana, se trata de un vínculo basado en que el  hijo de Obiang lleva el nombre del padre rey Mohammed, el difunto rey Hassan” y a cambio el  rey Mohammed proporciona guardaespaldas marroquíes para la seguridad del presidente Obiang”.
  2. Uno de los buques secuestrados es propiedad de Obiang: las autoridades nigerianas señalan que, el Grupo Abayak —propietario del buque Djibloho— es la sociedad de cartera de intereses comerciales de la familia  Obiang”, dirigida por Pastor Hassan Obiang Mangue.
  3. Estos ataques suponen una brecha de seguridad estratégica para el régimen de Obiang: los ataques del 9 de mayo de 2020 se produjeron a penas a 5 millas náuticas del Palacio Presidencial de Malabo”, lo que indica, según las autoridades nigerianas, “una brecha de seguridad estratégica en un país donde la seguridad del régimen es primordial para salvaguardar los 41 años de gobierno del presidente Obiang”.

Este último punto es especialmente relevante porque concierne a la seguridad del régimen dictatorial más longevo del mundo, el de Teodoro Obiang Nguema. Una seguridad basada en el despliegue de un grupo paramilitar dotado de miles de mercenarios de diferentes países al servicio en exclusiva de Obiang para garantizar la continuidad del régimen.

Según los datos del Presupuesto General del Estado 2020 la partida destinada a la defensa nacional fue de 94.172.256.000, lo que no significa que esta cifra se supere por mucho de manera sistemática. Este gasto anual que pagan todos los ciudadanos ecuatoguineanos contrasta con la frágil seguridad del pueblo.

A finales de 2005 Guinea Ecuatorial sufrió el mayor incidente bélico cuando un grupo de rebeldes fuertemente armados llegaron a plena luz del día a Bata, la segunda capital económica del país, desde alta mar en diferentes embarcaciones. Descalzos y vestidos con indumentaria militar del ejército ecuatoguineano, consiguieron tomar la ciudad de Bata durante varias horas, tiempo suficiente para asaltar los principales bancos llevándose millones de francos cfa sin encontrar oposición por parte del ejército ecuatoguineano. De aquel episodio se recuerda la imagen de los generales — la mayoría oriundos y familiares del propio dictador— huyendo de Bata sin ofrecer ningún apoyo al pueblo y a las entidades bancarias que en ese momento estaban siendo atacados.

Otro incidente que ocurrió a mediados de febrero de 2009 replicó el accionar del ejército nacional. En esta ocasión los asaltantes lograron acceder al recinto del Palacio Presidencial de Obiang donde se produjo un intenso tiroteo entre el comando de delincuentes y el grupo paramilitar del régimen acabando con uno de los asaltantes detenido y, según aclaró el régimen, “otros murieron en sus botes hundidos por la fuerza Naval”. Los días previos al ataque, el dictador y su familia, alertados por una posible amenaza, huyeron a su pueblo natal, Mongomo, dejando a la capital a su suerte.

Ha pasado más de una década desde que se produjeran aquellos acontecimientos que ridiculizaron al ejército ecuatoguineano conocido, entre otras cosas, por sus reiteradas violaciones de los Derechos Humanos. En la actualidad nada ha cambiado tal y como consta en informe secreto de la Embajada Nigeriana “los piratas se acercaron a 5 millas marítimas [8 km] del palacio presidencial de Malabo” sin provocar ninguna reacción del ejército ecuatoguineano.

El dictador Obiang, ha estado siempre asesorado por su yerno Fausto Abeso Garriga y por otros de sus hombres de confianza, el General Luciano Bitegue, el General Agustín Ndong Ona, entre otros. Todos ellos, encabezados por el clan de Vladimir Kokorev —actualmente investigado por blanqueo de capitales y tráfico de armas en beneficio de Teodoro Obiang— con un amplio historial de compraventa con sobrecoste de material militar de defensa y doble uso desde Europa del este con varios pagos de comisiones ilegales que están siendo investigados por los tribunales españoles.

Diario Rombe
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